"Jamás lastimé a alguien"

Caleta Olivia (agencia)

Al concluir la etapa de alegatos, el subcomisario Alberto Méndez Miranda accedió a hablar ante los jueces durante unos diez minutos y dijo que había nacido en Río Gallegos en el seno de una familia humilde en la cual se le inculcó valores humanitarios por lo cual podía decir que “soy una buena persona” y por lo tanto estaba convencido de que era “un buen oficial de policía”.

Manifestó además que lamentaba la muerte de una persona (en clara alusión a Gustavo Geréz), pero que él no se sentía responsable de ello y citó que durante el ejercicio de su profesión, por muchos años recibió agresiones físicas, insultos y amenazas “simplemente por llevar un uniforme y ser oficial de policía, pero jamás lastimé a nadie y tampoco hubiera permitido que alguno de mis compañeros lastimara a una persona”.

“Estas cosas son las que me hacen sentir un oficial completo porque amo mi profesión, amo a mi familia y creo en la justicia”, puntualizó.

Indicó además que tanto en el caso en el que ahora se ve involucrado, como en otros en lo que tuvo que intervenir, actuó de manera correcta.

En ese sentido sostuvo que no era su culpa ni tenía responsabilidad sobre la situación en que se encontraba Geréz cuando se hizo el procedimiento. “Yo solo me acerqué para preguntarle si le habían robado, pero a ser objeto de una agresión, no me dejaba opciones de accionar”.

Seguidamente remarcó que él, como policía, no estaba capacitado como un médico clínico y psiquiatra para poder determinar los motivos del cuadro de alteración que tenía Gerez, pero al mismo tiempo dejó en claro que jamás dejaba abandonada a una persona y que procuró dar cumplimiento lo que le demandaba las leyes vigentes y el reglamento de la fuerza de seguridad a la que pertenece.

Por ello afirmó que tenía su conciencia tranquila y su corazón en paz “porque no hice nade indebido”.

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