En marzo se estableció la cuarentena obligatoria. Se pararon las actividades para evitar el avance del coronavirus. A medida que pasaban los meses, se fueron habilitando diferentes rubros para que la economía del país retomara su capacidad productiva.
Una de las pocas actividades que no han podido volver a trabajar en Chubut fueron los jardines maternales e infantes. Muchos establecimientos han comenzado a cerrar debido a que no pueden hacer frente a los costos económicos. Esto genera otro problema: la falta de plazas en los jardines provinciales.
“Lo que más nos desespera es que si los jardines comienzan a cerrar, no sabemos si Provincia va a poder absorber a todos los pequeños porque en Chubut tiene un déficit importante”, sostuvo Tamara Rial, directora del jardín maternal e infantil "Canté Pri!".
En diálogo con El Patagónico, sostuvo que “los jardines maternales en Comodoro están todos llenos y no se sabe cómo se podrá continuar. No nos escuchan y tampoco están teniendo una visión de esto”.
Rial consideró que la situación de las instituciones es cada día más complicada a raíz que no saben cuándo podrán volver a abrir sus puertas. “La realidad es que todo los casos que van a saliendo día a día para Educación se nos complica bastante. Nosotros seguimos creyendo que podemos volver porque tenemos todos los protocolos armados. Así como puede volver a trabajar un bar, un gimnasio o un restaurante, creemos que nosotros somos parte de los que podemos volver dentro de la normalidad. Sabemos que es un virus que llegó para quedarse y que debemos aprender a convivir con él”, aseveró.
SECTOR AFECTADO
La directora de “Canté Pri!” manifestó que el lavado de manos y el uso de alcohol en gel es una práctica cotidiana para los jardines maternales e infantes, sumado a los protocolos que armaron para volver a trabajar pero todavía no han tenido respuestas.
“Ni siquiera nos atiende el intendente. En Provincia estamos tratando de que nos den una mano. No solo se nos complejiza el regreso sino que los alumnos, mes a mes, se nos van bajando porque los papás siguen trabajando. Los nenes se quedan con un familiar o un vecino. Nosotros hoy creemos que lo mejor es que puedan estar en un lugar cuidado y con un protocolo y no que los nenes estén a la deriva. También se contrata una niñera y terminan dejando el jardín porque buscan a alguien que los cuide”, subrayó.
“Pedimos en el municipio que nos dejen abrir como lugar de recreación porque sabemos que las infancias la están pasando mal. Hay casos de niños con tartamudeo, dolor de panza y demás situaciones que están pasando. Lo que pedimos es que se pueda abrir con un protocolo para actividades de una hora de Educación Física, música o yoga pero no nos escuchan y tampoco nos dan una solución o una ayuda”, afirmó.
