Jaurías continúan asediando el apostadero de lobos marinos

Los perros vagabundos siguen causando estragos entre la población de lobos marinos que tienen su apostadero en la playa de pedregullo ubicada a varios centenares de metros al sur del puerto Caleta Paula.

Caleta Olivia (agencia)

No es la única situación de peligro que afrontan estos mamíferos, dado que a pesar de que ese lugar fue declarado hace varios años como área protegida por Ley Provincial, no se ejerce ningún tipo de vigilancia para que no pocas personas invadan su espacio para tomarse fotografías y algunos desalmados les arrojen piedras y hasta accionaron armas de fuego contra las manadas.

Ya es habitual observar ejemplares muertos, pero la semana pasada causó indignación cuando se viralizaron por redes sociales varios cuerpos semicomidos por perros vagabundos. Fue Silvina Sotomayor Amelung quien difundió las imágenes e hizo un llamado a las autoridades que tengan responsabilidad para que de una vez por todas alguien de ocupe de proteger ese apostadero. En su informe destaca que “voluntarios y vecinos de Caleta Olivia, preocupados por la reiterada situación por la que atraviesan los lobos marinos, se contactaron para dejar constancia del desastre ambiental que producen los perros cimarrones, que no son más que perros abandonados por la gente en las rutas o campos aledaños a esa ciudad, y que en sus ansias por sobrevivir se alimentan de lo que encuentran”.

“Las imágenes que acompañan esta nota, tomadas por referentes de Fundación CADACE y una voluntaria de una protectora que estuvo en el lugar después de lo ocurrido, muestra la triste realidad por la que pasan estos animales, que en otros lugares son cuidados y preservados” añade.

SIN CONTROLES

Por otra parte, recuerda que referentes de una fundación ambiental, de Prefectura Naval, Museo Global y Asociación Patagonia Atlántica, “estuvieron reunidos a principios de este año con el titular del Consejo Agrario Provincial, Javier De Urquiza”, ante la falta de personal abocado al control y aplicación de sanciones “a la gente que inescrupulosamente baja a la playa, a pesar de que existe cartelería que así lo prohíbe por el estrés que ocasiona el ruido y la circulación de las personas que se acercan a la reserva”.

“Estas conductas han propiciado que las hembras no tengan sus crías en esa playa y se trasladen a Monte Laoyza, o bien a Punta del Marqués en Villa Rada Tilly”, advierte.

Finalmente destaca que las situaciones de peligro a las que están expuestos los lobos marinos solo se detendrá “cuando el municipio local cumpla con la ordenanza de controlar y sancionar a los dueños de perros y hacerles cumplir la reglamentación como tenedor responsable de su animal, y el Estado provincial disponga personal para cuidar y proteger éste recurso natural”.

“Mientras tanto –puntualiza con ironía-, los ciudadanos de Caleta Olivia seguirán esperando al camión prometido por De Urquiza que trae el alambrado” para proteger ese apostadero.

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