Jerusalén, entre el Muro de los Lamentos y el Museo del Holocausto
En ningún lugar se han rezado tantas oraciones como en Jerusalén. Allí a pesar de sus diferencias conviven tres religiones mundiales: el judaísmo, cristianismo e islamismo.
Esta es una ciudad cien por ciento religiosa. Desde el Monte Scopus se puede observar la ciudad de noche, y agradecer a Jesús y orar por la paz de Jerusalén.
Allí se encuentra la reserva paisajística de arboles bíblicos Neot  Kedumin,  donde cada peregrino planta un árbol, sembrando sus raíces en Tierra Santa. Otro de los atractivos es la sesión práctica con un escriba de la Torá, ya que se puede contemplar cómo se escribe un rollo al igual que como se hacía en los tiempos de los profetas; con cañas y tintas preparadas con minerales y vegetales obtenidos de la misma reservación. 
Las instalaciones de la reserva Neot Kedumim son el paso previo para luego visitar al Memorial Yad Washem o el Museo del Holocausto, donde en silencio y respeto los turistas caminan, observando la variedad de objetos y elementos que se encontraron luego de la llegada del nazismo al poder en Alemania hasta el fin de la guerra.  Allí se revela todo el horror de la tragedia del holocausto, de los ghetos, de los campos de concentración, de la impiedad del hombre en su odio. En el lugar no está permitido sacar fotografías.
El gran atractivo de Jerusalén es el Muro de los lamentos, donde cada visitante lleva sus peticiones. Este es el lugar más sagrado del judaísmo. Allí miles de personas oran, recorrer la explanada y sus interiores.
Según cuenta la historia, después del cautiverio en Babilonia, el pueblo judío pudo retornar a Jerusalén y reconstruir su Templo, destruido por Nabucodonosor. Sin embargo, este Segundo Templo fue destruido en el año 70 por el general romano Tito, quien luego sería emperador. Sólo quedó en pie un muro de contención, de tiempos de Herodes el Grande, que rodeaba al edificio por el sureste. Según cuenta la tradición, fue Tito quien ordenó dejar intacto ese muro para que los judíos recordaran al verlo que Roma había vencido a Judea.
Desde hace varios siglos se ha generalizado la costumbre de introducir pequeños papeles con plegarias entre los ladrillos del Muro. Cabe recordar que entre 1948 y 1967, durante la ocupación árabe de esta ciudad, a los judíos les fue prohibido acceder al Muro. Con la liberación de Jerusalén el lugar quedo abierto para que el pueblo judío pudiese orar en su lugar más sagrado.
Otros lugares históricos para visitar en esta ciudad son la puerta de Esteban; el Estanque de Bethesda, donde Jesús obró el milagro del paralítico durante un Sabbat; la Vía Dolorosa; el Jardín de la Tumba; el monte Sion, donde está ubicada  la tumba del Rey David; el lugar de la Ultima Cena; el Monte de los Olivos para mirar la Ciudad de Dios y la puerta Dorada; y el Huerto de Getsemani, lugar donde el Jesús  vivió su intensa agonía y oración.