Jonathan Morales: “nos hicimos fuertes luego de dos momentos muy duros”
El jugador de 20 años llegó hace 7 a la pensión “azzurra” y asegura que la “unión del grupo” fue uno de los puntos altos para conseguir el gran objetivo. Sobre su futuro sólo asegura volver al club luego de un merecido descanso en General Pico, La Pampa.
En un torneo Patagónico en Neuquén, hace más de siete años, los ojos de Mario Amado y Jorge “Gato” Montesino vieron las condiciones que tenía el adolescente Jonathan Morales, al defender los colores de La Pampa. Le hicieron una prueba en Buenos Aires, con Víctor Doria y quedó. Desde ese momento se instaló en la pensión “azzurra”, en la sede del club donde comenzó a disfrutar su segundo hogar.
El hermano menor de Emanuel, defensor que jugó la Primera B Nacional, y actualmente juega en Chacarita, admite que sufrió alegrías y tristezas en la Comisión de Actividades Infantiles, pero ahora es todo felicidad.
Fue uno de los jugadores, junto a Nelson Seguel y Lucas Reynoso, que les tocó vivir el descenso al Argentino B, pero a base de mucho trabajo y sacrificio hoy pueden escribir una nueva historia en el club que los vio crecer.
“Es una alegría inmensa la que tengo por eso me quiero ir rápido para disfrutarlo con mi familia en General Pico. Tengo un sobrino de 9 meses, de mi hermano Mauro, se llama Bautista, y quiero estar allá. No pensar tanto en el fútbol sino estar con mi gente y recargar pilas para lo que viene”, le comentó Jonathan Morales en el comedor de la pensión “azzurra” a Diario Patagónico.
Estuvo en el Nacional B y le tocó descender con su hermano y lo sufrió mucho por el cariño que le tienen al club. “A él (por su hermano) le tocó irse y de ahí en más jugué yo en el Argentino A, bajar y ahora ascender que es algo muy lindo”, remarcó.
A la hora de analizar el logro, el jugador de 20 años asegura que “el equipo es muy unido, todos nos sacrificamos. Todos nos alentábamos, somos como hermanos. En todo momento siempre fue un grupo. No hay jugadores grandes ni chicos, somos todos compañeros y le damos para adelante a la par. Demostramos la fortaleza de grupo al jugar de local porque no se perdió ningún partido, terminamos invictos”.
El equipo tuvo tres técnicos diferentes, pero siempre mantuvieron la idea de juego. Eso no se negoció nunca, y con el objetivo bien claro se trabajo siempre a conciencia para conseguirlo. “En un tramo del certamen costó ganar afuera, pero lo hablamos. Había que jugar de la misma manera, las chances las generábamos pero por ahí nos cobraban cosas que nada que ver. No le echo la culpa a los árbitros porque también hemos perdido por errores nuestros”, analizó.
Jonathan Morales asegura que durmió bien el día previo al partido, luego de hablar con sus familiares por teléfono. Charló con su papá Manuel, con su mamá Delia, pero siempre están presentes sus hermanos Emanuel, Gisela, Mauro y Maximiliano.
El partido ante San Martín de Formosa no tuvo momentos complicados el domingo, donde pudo estar en duda el ascenso, y en ese sentido remarcó: “cuando hicimos el gol nos dimos cuenta que ellos no tenían respuestas. Fue como una piña inesperada, no había reacción. En el segundo tiempo cuando le hicimos el segundo gol nos dimos cuenta que no podíamos perder. Con el pitazo final me acordé  de mi familia, de Fabián Zalazar y de mi hermano que también sufrió con lo que me tocó vivir”, apuntó.

MOMENTOS DIFICILES
La CAI vivió un año con muchos golpes, empezando con el descenso al Argentino B, luego de una sola temporada en el Argentino A, pero como si eso fuera poco hubo dos pérdidas irreparables en el plantel. El fallecimiento del juvenil Gabriel Epul y el entrenador Fabián Zalazar. “En un año perdimos dos personas y sufrimos el descenso. Fue algo muy feo, pero nos repusimos de dos momentos muy duros, por eso esto se disfruta tanto”, subrayó.
Sobre el DT afloran palabra de elogio y agradecimiento en el momento de felicidad. “Fabián Zalazar me enseñó mucho. El día que llegué a Comodoro Rivadavia me recibió él. Yo era un pibe, no sabía lo que era la convivencia, nada. Me enseñó a convivir, a respetar a los mayores, el orden tanto en la vida como en el fútbol. Fue algo muy duro la partida, pero siempre va a estar con nosotros, con los chicos que él formó”.
A su vez, la inesperada partida de un compañero, también fue un golpe para todo el plantel que estaba por comenzar la pretemporada. “La pérdida de Gaby Epul fue algo muy fuerte para todos nosotros. Estábamos a punto de volver a la pretemporada, un chico con el que compartíamos todos los días los entrenamientos. No había consuelo, pero tanto él como Fabián (Zalazar) también son parte de esto que conseguimos el domingo”.