Jóvenes: los que buscan trabajo y no encuentran y los que ya ni buscan

Jóvenes que buscan trabajo y no encuentran y otros que no consideran el trabajo como una alternativa de vida ocuparon la agenda de los funcionarios públicos municipales, provinciales y nacionales. El tema del empleo y las dificultades para acceder al primer trabajo es uno de los aspectos a tratar. Desde la Secretaría de Trabajo de la Provincia se afirma que la franja de 16 a 25 años es la más difícil. Desde el Consejo Económico Social de Comodoro afirman que buscarán abordar la situación de los jóvenes que no tienen oportunidades ni siquiera de poder elegir: se trata de unos 6.000, de entre 16 y 21 años.

El Consejo Económico Social se reunirá en los próximos días para abordar la problemática de los jóvenes en Comodoro. Participarán del encuentro referentes de la Confederación General del Trabajo.
Juan Maldonado, concejal de extracción gremial y hasta el año pasado a cargo del Consejo, sostuvo que «la preocupación nuestra es por un sector de los jóvenes muy cuestionado, que es acusado de vago, que tiene problemas de adicción. Es una franja de 16 a 21 años que en Comodoro son unos 6.000 chicos, pero también es un dato que preocupa y es que hay un 40 por ciento de deserción escolar entre el EGB y la escuela secundaria. Nos preocupan esos chicos que no van a trabajar, ni van a estar en la escuela».
Al comenzar la semana pasada fue el secretario de Trabajo, Jerónimo García, quien afirmó que la franja más difícil de atender en lo laboral es la de 16 a 25 años.
El Ministerio de Trabajo de la Nación sostiene que los jóvenes son los más afectados por el desempleo debido a que uno de cada tres desocupados son personas menores de 24 años.
García afirmó que el problema es el desinterés por el trabajo y atribuyó el problema a cuestiones culturales. Consideró que son los hijos de una generación que no tuvo empleo y que los modelos culturales hoy enseñan que tiene éxito aquel que «gana la plata sin trabajar».
En su análisis también consideró a los jóvenes que buscan su primer trabajo. En ese sentido afirmó que las empresas esperan juventud y experiencia; pero también consideró que «el secundario y la universidad no tienen una terminalidad intermedia que permita insertarse. Aún tenemos un sistema educativo planificado para que todo niño termine su carrera universitaria y vos sabés que no es así. Hay que acercar a la escuela a la requisitoria laboral que hay por el avance tecnológico y también acercar a los empresarios a las escuelas para que digan qué necesitan». 

CUESTION DE CLASE
Abordar el problema del empleo y la contención de los jóvenes no es nada sencillo. El tema fue estudiado por investigadores en la Universidad Nacional de la Patagonia:   Claudia Jacinto, Ana Lía Pomes, Lidia Silvestrini, Gabriela  Budzynski y Carla Bessega afirman que los jóvenes en situación de pobreza intentan ingresar al mercado laboral en condiciones altamente desventajosas: sin credenciales educativas ya que la mayoría de ellos no finalizan la escolaridad media.
Tampoco cuentan con habilidades básicas consolidadas por haber pasado por circuitos educativos de baja calidad; sin redes sociales y sin haber tenido otras oportunidades de participación social y comunitaria.
Las investigadoras indican además que estudios efectuados en los últimos años sobre las diferencias de inserción laboral entre jóvenes pobres y no pobres muestran que los jóvenes pobres no sólo tienen mayores tasas de actividad y de desocupación que los no pobres, sino también acceso a circuitos laborales diferenciados.
La pertenencia a hogares en situación de pobreza aumenta la probabilidad de los jóvenes ocupados de estar insertos en la construcción y en el servicio doméstico, de trabajar en establecimientos pequeños, de carecer de protección social, de realizar tareas no calificadas y de tener menor permanencia en el trabajo.
Entre los jóvenes pobres, los más afectados por la inestabilidad y precariedad laboral son los adolescentes y las mujeres. Se enfrentan pues a un mercado
de trabajo segmentado, donde sólo logran insertarse en las ocupaciones más marginales y precarias.

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