Juan Carlos Giménez y Lucio Vidal corren con el tiempo como aliado

Para ellos la edad no es excusa, y mantienen el vigor y convencimiento desde los inicios. Correr para disfrutar, ser libres o sentirse vivos fue parte de los conceptos que coincidieron en una entrevista con Diario Patagónico.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

“Mi mayor deseo es que seas eterno”, reza la frase del collage armado por Micaela Eluney, nieta de Juan Carlos Giménez, quien con 61 años mantiene vigente su pasión por el atletismo.

Giménez, como Lucio “Charanguito” Vidal de 59 años, son dos de los ejemplos de personas que no viven de excusas, y que ven en el paso del tiempo a un aliado para desarrollarse en el deporte, no una dificultad para bajar los brazos.

Remontándose a la historia, Lucio comentará que cuando tenía 19 años -y cuando la playa 99 era un balneario- uno de los chicos con los que jugaba al fútbol le comentó de la carrera de Diario Crónica.

“Me acuerdo que me dijo ‘vamos a correr’ y nos largamos desde el barrio al diario que se ubicaba en calle Alem. En ese entonces la carrera se realizaba sobre la zona alta del barrio Pietrobelli”, apunta Vidal.

De esa primera experiencia, “Charanguito” Vidal sostiene que luego de concluida la carrera no tenía sensibilidad de la cintura para abajo. De hecho si estaba parado era por inercia. Eso marcó su afán por perfeccionarse en el deporte.

TODA UNA VIDA PARA PODER CORRER

En el caso de Juan Carlos Giménez, nacido en Esquel y radicado en Rada Tilly, su ocupación como albañil y mantener a sus tres hijas le impidió durante la mayor parte de su vida su afán de dedicarse a correr.

Sin embargo, a los 51 y cuando sus hijas ya estaban realizadas, (“siempre respeté la libertad de las personas, incluso de mis hijas”, sostuvo) se dedicó a lo que había anhelado toda su vida: correr en soledad, sin horarios, circuitos o agrupación que lo condicione: porque Juan Carlos se considera una persona en libertad cuando corre, luego de una jornada laboral.

Para él, sus piernas son el eje de su vida, sólo se maneja con colectivos cuando tiene que dirigirse a Comodoro Rivadavia, luego el resto es a fuerza de tracción humana.

“Siempre me gustó, pero como tenía que laburar para mantener a mis hijas. Ahora son todas más grandes y yo puedo trabajar menos. Porque a esto del atletismo hay que dedicarle tiempo y tomárselo en serio, más allá de que sea un deporte amateur”, expresó Juan Carlos que llegó hace 36 años desde la cordillera a la villa balnearia por trabajo.

Un circuito marcado en su mente, más algunas sesiones en el gimnasio de Rada Tilly con Ricardo Rodríguez marcan el pasatiempo favorito de Giménez. Además el tener inquilinos le da un poco más de financiamiento para organizar sus tiempos.

En vigencia, Juan Carlos sostiene que intentó correr en grupo, pero se encontró con que las personas desisten si el día está feo o van y lo hacen como un pasatiempo.

“Está todo más que bien con los que corren en grupos, pero los que conocí son inconstantes. Pesa más la comodidad, pero en general. Porque yo vivo frente a La Anónima y hay personas que estando a dos cuadras vienen en auto al supermercado”, expresa.

Cuando sale a correr para entrenar, Giménez apunta que los jóvenes que se cruza en las esquinas, haciendo del ‘ocio’ su pasatiempo preferido, se le ríen en la cara: “yo les resto importancia, lo hacen de ignorantes que son”.

LO QUE MATA AL DEPORTE

Tras su debut como corredor, Lucio “Charanguito” Vidal entendió que si quería tomarse las cosas en serio tenía que instruirse, por ello se acercó a la agrupación de Luis Rey primero, y a la que conduce Nazario Araujo después para perfeccionar la técnica.

“Un hombre me vio corriendo en soledad por la playa y me invitó a sumarme a Luis Rey, en ese lugar aprendí lo que eran pasadas, cómo manejar los brazos y la postura a la hora de correr, que por ahí son cosas que uno no tiene en cuenta pero restan o suman a la hora de la verdad”, sostuvo el vecino de barrio Stella Maris que trabaja en un taller de mantenimiento de motores diesel.

A ello se le sumaron presentaciones en las carreras de Río Mayo, Sarmiento o la “Media maratón del Paraíso” de Esquel, donde “Charanguito” (mote que le pusieron por el mismo personaje del programa “Sábado Bus” que conducía Nicolás Repetto) era uno más del pelotón que le daba vida a las distancias.

Sin embargo, con el paso del tiempo el dinero fue matando el espíritu, según apuntó.

“Cuando se empezó a cobrar para correr, se empezó a matar el espíritu. Yo me dije ‘es un negocio esto’, más allá de que uno trabaje y haga el sacrificio. Pero es una pena porque antes a través de la carrera recorrimos distintos puntos del país”.

Por ello optó seguir en actividad pero en el fútbol de veteranos defendiendo la camiseta de su barrio (ya sea de delantero, volante o al arco de la categoría Supermaster). Mientras cada año evalúa si participa o no en alguna carrera “donde se promocione el deporte por el deporte mismo”, remarca.

“Igual, ahora uno va a ‘pasear’ en la cancha. Porque el fútbol es distinto, ahí tenés que tener fuerza en las piernas, en cambio en el atletismo es resistencia”, compara.

CUESTION DE ACTITUD

Cuatro veces a la semana, 45’ a una hora de duración. Y los domingos pruebas de fondo de 1,15’ a 1,45’ marca el ritmo de entrenamiento de Juan Carlos Giménez, a quien por su barba confunden a menudo con “Charanguito” Vidal.

“Siempre el entrenamiento es en base a las carreras, si la distancia es de 10K me preparo para esa distancia. Si el recorrido es mayor, redoblo los esfuerzos”, remarca Giménez.

Para el hombre de oficio albañil que supo superar por más de cien puestos en la General de la última maratón a un ex jugador de fútbol y actual periodista en el tramo de la avenida Kennedy (donde vio como sus 26 años de edad no le alcanzaban para mantener el nivel de Juan Carlos) todo lo que implica el esfuerzo personal es una fija en su vida.

“Yo me pongo nervioso antes de largar en cualquier carrera, ya sea de atletismo o de duatlón pero una vez que recorrí los primeros quinientos metros me olvido de todo. Ya es un proceso mecánico, igual siempre voy pensando quien irá delante de mí en mi categoría, porque me gusta ganar (en la edición de Crónica 2014 marcó 1h13’ y en la última edición 1h20’)”.

En la misma sintonía, para Lucio “Charanguito” Vidal, el atleta que va delante suyo es el límite a superar.

“Voy de a poco, y mientras corro fijo el rumbo en el que está delante de mí, mientras evalúo cómo hago para superarlo. Una vez que lo alcanzo, el próximo corredor se convierte en el siguiente obstáculo a superar”, se sincera Vidal.

“Yo siempre fui libre, me crié en libertad, cuando corro siento toda la plenitud de ello. Y eso se lo trasladé a mi familia, por ello acepto que ninguno de ellos elija el deporte. Yo practiqué desde ciclismo de ruta, de montaña, duatlón y atletismo, pero me quedo con este último porque lo tomo como un estilo de vida. Y me cuido para ello, por eso los trofeos que tengo representan un orgullo para mí, porque a pesar de mis años sigo en carrera”, sostuvo Giménez, hincha de River y con un pasado en el fútbol barrial de Esquel.

SIN EXCUSAS

Todo es fuerza de voluntad, de seguir vivo y no tomar el deporte como un ‘hobby’ pasajero. En esas declaraciones coincidirán tanto Lucio “Charanguito” Vidal como Juan Carlos Giménez.

Para Juan Carlos, correr es como una profesión, a pesar de que no ganas nada y muchas ocasiones hay que pagar para hacerlo “A veces te encontrás con la incomprensión de la juventud (que te ven como un viejo) o la envidia de los mayores (que prefieren quedarse en su zona de comodidad). Igual a mí me da lo mismo, lo importante es cómo uno se sienta. Para mí el deporte es lo mejor que hay, te lleva a una vida sana. Yo empecé a los 51, para mí nunca es tarde, siempre y cuando uno se lo tome con seriedad. En planes espero seguir como mínimo hasta los 71, después evaluaré si continúo”, finalizó.

“Una vez en un Nacional en Bahía Blanca me agarró un tirón y estuve tentado de abandonar. Pero el deporte para mí es mi vida. Es algo que ya llevo adentro, algo siempre tengo que hacer, ya sea salir a caminar. Jugar al fútbol o correr. Igual a esta altura yo ya voy para estar, para brindar y recibir aliento. Además el acompañamiento de la gente es genial, recibir todo ese cariño. Lo único que me quedó pendiente fue el ‘Tres ciudades’ (que une a través de 42.195 kilómetros las ciudades de Gaiman, Trelew y Rawson), porque me faltó coraje. Pero repito: ya el estar entre el pelotón de corredores ya es un merito por sí mismo. Y las enseñanzas que me deja el atletismo son muy valiosas para mí”, finalizó “Charanguito” Vidal. 

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