Juanjo Velásquez presenta "Cuándo?", su último trabajo discográfico

En diálogo con C+, Juanjo Velásquez repasa su recorrido por la música, un camino que lo llevó del rock y el folclore hasta los ritmos cubanos. Fue en La Habana donde descubrió una nueva dimensión musical que marcaría el rumbo de su búsqueda artística. Músico, compositor y productor patagónico, hoy presenta su último trabajo al frente de Murumba, el proyecto musical que encabeza desde 2006.

Por Ariel Simonato

Juan José Velázquez nació en Comodoro Rivadavia, en el barrio Ceferino, pasó su infancia en el Pueyrredón donde hizo la primaria y a los ocho años empezó a tocar guitarra, estudiando con el profesor Juan Calo. Su debut como mísico fue a los nueve años, en la misa de la iglesia Ceferino.

Transitó parte del secundario entre la ENET y la Escuela de Arte, luego, en 1993, se fue a Buenos Aires, junto con el baterista de su banda de la adolescencia “Confusión”, para estudiar música.

En la ciudad porteña comenzó a tomar clases con Daniel “Pipi” Piazzolla (músico baterista y nieto de Ástor Piazzolla) mientras trabajaba en una distribuidora para poder solventar sus gastos.

Luego estudió bajo con Willy González, en 1997 se queda sin trabajo, y sin la posibilidad, aún, de que se abrieran puertas para poder vivir de la música. En ese entonces su padre le propone que vaya a Cuba a la escuela de música donde él estudió, “no te vas a querer volver nunca más”, le dijo a su hijo.

Entonces Juanjo se decidió a viajar a Cuba, allí trabajó y estudió por tres años, después de ahí, a fines de los 90´ y principios del 2000, volvió a Comodoro, del 2000 al 2002. En ese lugar se quedó atrapado debido a la crisis del 2001.

Estando allá conoció a un folclorista que se había ido de Los Carabajal, que fue de gira a Comodoro. Y comenzó a tocar con él. “Eso fue en octubre, más o menos, para enero ya estaba en Cosquín, que fue mi primera gira. Nunca jamás en mi vida había tocado folclore, pero venía con mucho ejercicio de tocar. Tocaba mucho. En Cuba tocaba con bandas grandes, venía con mucho ejercicio”, recuerda Juanjo. “Y ahí empecé, fui a tocar a Cosquín. Estábamos tocando en una peña, entónces, un sonidista muy bueno, que siempre nos hacía el sonido, al terminar la peña viene y nos dice, que nos quiere producir el disco”, agrega, y como era el director musical de la banda de folclore, el sonidista le pidió a Velásquez que se quedara a grabar.

En julio del 2002, decide irse de Comodoro porque no se hallaba ahi, venía de tocar mucho en Cuba y no terminaba de encontrarse en la ciudad petrolera, así que en julio de 2002 vuelve a Buenos Aires.

Aquellos años no fueron fáciles para el músico, hizo todo tipo de trabajos para subsistir, la familia creció y había un hijo que cuidar. Entonces conoció a una mujer que organizaba peñas, y ella al verlo siempre con su hijo, le dijo que, cualquier cosa que necesite, le pida ayuda.

Juanjo comenzó a tocar en las peñas para garantizar la comida y el transporte. Una noche, al bajar del escenario se acerca un hombre de pelo largo y le dice que le había llamado la atención cómo tocaba el bajo, y en ese momento, le ofreció trabajo. Era un domingo, pero Velásquez aceptó la propuesta. “Yo ese día había ido a tocar por la comida y un peso, para volver en bondi, y la persona que me había venido a hablar era Alejandro Tula, percusionista de Luis Salinas y del Chaqueño Palavecino. Ese domingo había ido tocar por la comida, como te dije, y el otro domingo estaba ensayando con León Gieco, así de extremo fue”, recuerda entre risas el músico.

Ese fue el puntapié inicial para una carrera de músico sesionista, como bajista, que le permitió vivir de la música como 10 o 12 años.

LA MÚSICA COMO PROYECTO SOCIAL

Luego de varios años de tocar como sesionista y acompañar a grandes músicos por giras, Juanjo se vio en la necesidad de pasar más tiempo con su familia y, entonces, lo convocan a trabajar en el sur, justamente, en Caleta Olivia, Pico Truncado y La Heras, como coordinador de la parte musical de un proyecto de contención para adolescentes que se llamaba “Nuestro Lugar”, del cual formó parte dos años yendo del sur a Buenos Aires.

Después de este proyecto, en el 2013-2014 ingresó en el Ministerio de Cultura de la Nación, a cargo de Teresa Parodi, dirigiendo un proyecto de contención para niños llamado “La Huella del Sur”, donde se desempeñó como director musical. “En ese proyecto éramos un equipo como de 60 personas, más o menos. Yo tenía que dirigir 50 docentes, que teníamos a cargo 20 sedes por acá en Buenos Aires y por la provincia, esa fue una muy linda experiencia. Ahí trabajé, entre otros, con el pianista Leo Sujatovich, hacíamos arreglos para Paka-Paka. Hay muchos videos de La Huella del Sur, La Huella Sudamericana se llamaba ese proyecto, que hicimos en La Ballena Azul y tocamos en un montón de lugares grandes. Yo era el director musical y Teresa (Parodi) venía a cantar con los chicos”, recuerda Juanjo.

EL FOLCLORE, LAS RAÍCES CUBANAS Y MURUMBA

El proyecto Murumba arranca en el 2006, pero inicia simplemente con la única pretensión de ser una banda de covers de música cubana. En principio, Velásquez cuenta que no imaginaba con esta banda hacer futuro. Simplemente porque estaba con muchas giras todo el tiempo de Folclore.

Paralelamente, en el 2007, es convocado por Mariana Carrizo, una coplera salteña muy conocida, para grabar los bajos de su disco. El proyecto se registra en Salta en el Estudio de Los Nocheros, y en el 2009, ese disco, quedó seleccionado para El Gardel como Mejor Disco de Folclore. Hecho que posiciona a Juanjo en el ambiente musical.

“En el folclore y en la música cubana existe una conexión con raíces, digamos. Una conexión con temas de la tierra, de historia, fundamentos, hasta algunos medio religiosos, digamos, como un fundamento muy espiritual, tanto en la música cubana, que está apoyada por mucha percusión, tambores que vienen de un recorrido desde África. Y en el folclore también que viene, si bien el violín es europeo y la guitarra también, pero también viene de una raíz muy de la tierra, de la historia, digamos. De música ancestral, no es que tengan entre sí un parentesco en cuanto a los esquemas rítmicos, sino que, en esencia, los dos remiten a las raíces”, describe el artista.

EL TRABAJO COMO PRODUCTOR

Juanjo deja de trabajar en Ministerio de Cultura, cuando llega el Macrismo y desarma todos los programas culturales, entónces, en 2016 comienza a dedicarse a producir.

“Empecé a colaborar en la preproducción de los discos de La Franela, junto con Piti Fernández, que era el guitarrista de Los Piojos, compositor de “Bicho de Ciudad”, de “Vine Hasta Aquí”, porque es muy amigo mío y eso me dio más rodaje en la producción musical, fue como una escuela, por decirlo, ¿viste? Y a partir de ahí es que yo empiezo a componer letra y música motivado por Piti también”, explica Velásquez.

QUE ES CUÁNDO?

El músico describe su nueva obra como una mezcla de sensaciones, “yo tengo mis orígenes en Comodoro, todos escuchábamos rock, mucho rock inglés. Después en mi paso por Cuba me dio mucho por la percusión, me apoyé en la percusión. Además, me gusta mucho la música experimental y la música electrónica. Y creo que te podés encontrar con una mezcla de todo eso. También hay olor a folclore, porque toqué muchos años el género. O sea, creo que es una mezcla de muchas cosas”, explica.

Y agrega, “hay cosas urbanas, rockeras, hay cosas cercanas al rap, en este último lanzamiento, psicodelia también. Es como una mezcla de varias cosas. El otro día me hicieron una entrevista y me preguntaron, ¿cómo definís tu música o vos como artista? Y yo dije, me siento un músico patagónico que se crió escuchando rock inglés, que estudió en Cuba y hace música en Capital Federal”.

DÓNDE ENCONTRAR MURUMBA

Instagram: murumbaok

YouTube: Murumba – Tema

Spotify: Murumba - Cuándo?