Jugarles de igual a igual
El primer partido de Huracán en un Nacional fue ante Instituto de Córdoba, como visitante, y para la mayoría del plantel "Globo" era la primera vez que jugaban en césped.
"Antes del partido nos juntaron Toledo y Nahuelpan (los más grandes del plantel) y nos dijeron 'hagan de cuenta que juegan como en la cancha del barrio. Olvídense de la gente, olvídense de todos' así que nos olvidamos de la gente. Nos olvidamos de todo. Y para que te des una idea me puse a pensar 'llegué hasta el tipo de torneo que quería, no voy a pretender jugar la Copa Libertadores, así que vamos a jugarles de igual a igual'", rememora Juan Carlos Alvarez.
Ese era el espíritu de cada uno de los jugadores de Huracán, para ellos el "pánico escénico" no existía. Menos psicólogo deportivo ni gabinete metodológico ni nutricionista. Con el 'guiso de la vieja' bastaba para afrontar a planteles que contaban con sponsor hasta en los pares de medias. Por ello, cuando al "Papa" le tocó ser capitán, respondía de la misma manera cuando algún rival le tiraba la chapa de campeón.
"A mí por ejemplo venían antes del partido y me decían 'ese que está ahí es Mario Zanabria (jugador de selección nacional)' y yo les respondía 'y yo soy el Papa Alvarez'. Igual porque dijera eso no iba a cambiar nada porque nadie nos registraba. Pero nos servía para no achicarnos ante nadie. En lo particular me pasó en las otras campañas, cuando llegaron jugadores pagos a Huracán y uno tenía que pelear el puesto. De hecho, el técnico (Oscar 'Cacho' Cadars me decía 'miré, yo no sé si (Humberto) Zuccarelli es mejor que usted, pero le paga el club y debe jugar'. Y no por eso yo me bajoneaba, al contrario me esforzaba para aunque sea sumar minutos desde el banco. Y pos suerte siempre pude jugar, en distintos puestos, pero jugué al fin", recalca.
"Antes del partido nos juntaron Toledo y Nahuelpan (los más grandes del plantel) y nos dijeron 'hagan de cuenta que juegan como en la cancha del barrio. Olvídense de la gente, olvídense de todos' así que nos olvidamos de la gente. Nos olvidamos de todo. Y para que te des una idea me puse a pensar 'llegué hasta el tipo de torneo que quería, no voy a pretender jugar la Copa Libertadores, así que vamos a jugarles de igual a igual'", rememora Juan Carlos Alvarez.
Ese era el espíritu de cada uno de los jugadores de Huracán, para ellos el "pánico escénico" no existía. Menos psicólogo deportivo ni gabinete metodológico ni nutricionista. Con el 'guiso de la vieja' bastaba para afrontar a planteles que contaban con sponsor hasta en los pares de medias. Por ello, cuando al "Papa" le tocó ser capitán, respondía de la misma manera cuando algún rival le tiraba la chapa de campeón.
"A mí por ejemplo venían antes del partido y me decían 'ese que está ahí es Mario Zanabria (jugador de selección nacional)' y yo les respondía 'y yo soy el Papa Alvarez'. Igual porque dijera eso no iba a cambiar nada porque nadie nos registraba. Pero nos servía para no achicarnos ante nadie. En lo particular me pasó en las otras campañas, cuando llegaron jugadores pagos a Huracán y uno tenía que pelear el puesto. De hecho, el técnico (Oscar 'Cacho' Cadars me decía 'miré, yo no sé si (Humberto) Zuccarelli es mejor que usted, pero le paga el club y debe jugar'. Y no por eso yo me bajoneaba, al contrario me esforzaba para aunque sea sumar minutos desde el banco. Y pos suerte siempre pude jugar, en distintos puestos, pero jugué al fin", recalca.
