"Justiciero" golpeó a un joven por equivocación y destrozó una vidriera
Antonio salía de trabajar y caminaba por la avenida Rivadavia, luego de haber comprado un par de zapatos en un comercio del centro de Comodoro cuando un hombre se bajó de una camioneta y le pegó dos trompadas. Lo acusó de robarle a su señora y lo arrojó contra el ventanal de una inmobiliaria. Sin embargo, cuando la mujer le dijo que él no era el ladrón "el justiciero" se subió a la camioneta y escapó. La víctima realizó la denuncia en la Seccional Primera.

Un joven de 23 años que ayer caminaba por el Centro de Comodoro Rivadavia con una gorra de lana, una mochila y una campera de gimnasia recibió una paliza de un “justiciero” que lo acusó de un robo del que no tenía nada que ver.

El agresor le pegó dos trompadas en plena avenida Rivadavia al 500, argumentando que le había robado a su mujer. Sin embargo, cuando la pareja del agresor se dio cuenta de que el joven no era el ladrón ya era tarde: el justiciero enceguecido por su furia lo había arrojado contra una vidriera del local comercial “Ciudad Inmobiliaria” en Rivadavia 545, la cual destrozó. Luego se marchó.

El Patagónico tras conocerse el hecho buscó a Antonio, la víctima del “justiciero errante”. Lo encontró en Rivadavia al 600, en donde se entrevistaba con la Policía.

El joven dijo que luego de que salió de trabajar había ido a comprar un par de zapatos en “Batistella”, una nueva zapatería de calle 25 de Mayo, entre Sarmiento y San Martín, y cuando caminaba por Rivadavia fue golpeado por el hombre que lo acusó de haberle robado sus pertenencias a su mujer.

“Me pegó dos trompadas” contó Antonio, quien aseguró que en medio de la golpiza la mujer del agresor le gritaba que no era el pibe, que “ese no era”, porque vio que la bolsa no era la de ella. Finalmente, Antonio tras hacer algunas llamadas a sus familiares, decidió hacer la denuncia en la Seccional Primera por lesiones.

LO BUSCARAN PARA QUE PAGUE EL VIDRIO

Quienes también en un primer momento quisieron hacer la denuncia pero luego desistieron fueron las empleadas de “Ciudad Inmobiliaria”.

Las mujeres le contaron a los efectivos que solo escucharon el ruido de la rotura del vidrio, pero pedían que alguien se haga cargo de la reparación del daño que se había ocasionado. A la Policía le aportaron la patente de la camioneta en la que se movilizaba el agresor, para que los efectivos se encarguen de identificarlo y así pueda pagar por su error.

Los efectivos comentaron a este diario que “el justiciero” había sufrido un robo en la camioneta que estaba estacionada en la costanera. El ladrón le rompió un vidrio lateral y le robó algo a la señora, para luego darse a la fuga por avenida Rivadavia. Al percatarse de lo sucedido, el esposo de la víctima rápidamente buscó al ladrón por el Centro, mientras la Policía también salía en busca del delincuente.

Fue en esos momentos, cuando el “justiciero” arremetió contra Antonio, que caminaba por la avenida Rivadavia con una mochila y con una bolsa de zapatos.

“El hombre dijo que era parecido” esbozó un policía en medio del procedimiento. Claramente se había equivocado, y por ser parecido nada más, Antonio fue víctima de una golpiza.