Kenia: ordenan a la policía “tirar a matar” a los revoltosos

La policía de Kenia dijo ayer haber recibido orden de disparar a matar contra saqueadores, personas que porten armas, corten rutas o calles y causen incendios, para frenar la ola de violencia que sacude al país.

Nairobi (Télam)
La orden, dada por segunda vez desde que el presidente Mwai Kibaki fue reelecto en polémicos comicios hace un mes, se anuncia tras el inicio formal de un diálogo entre Kibaki y el líder opositor Raila Odinga, que afirma que le robaron la elección.
También coincide con crecientes presiones y condenas internacionales a la espiral de violencia poselectoral que ya dejó casi 1.000 muertos y más de un cuarto de millón de desplazados, en el momento más oscuro del país desde su independencia, en 1963.
Pero Odinga llamó a que se revoque de inmediato la orden.
“La orden de disparar a matar es ilegal, sin importar el crimen”, dijo Odinga en un discurso a residentes de Kibera, un suburbio de Nairobi y bastión opositor, donde calificó la disposición de “señal de un gobierno que se ha vuelto loco”.
Un comunicado emitido horas antes por la policía dijo que la orden se aplicará “a los que saqueen propiedades, los que quemen casas, porten armas de ataque o levanten barricadas en caminos”, informó la agencia de noticias Europa Press.
Las primeras conversaciones entre representantes Kibaki y Odinga comenzaron el martes con la mediación del ex secretario general de la ONU el ghanés Kofi Annan, poco después de la muerte de otras 22 personas, entre ellas un legislador opositor asesinado a tiros.
La violencia enfrenta sobre todo a la tribu mayoritaria kikuyu, a la que pertenece el presidente, con las minoritarias kalenjin y luo, que apoyan a Odinga, un luo.
Los enfrentamientos se extendieron el fin de semana pasado al occidental valle del Rift, una región que antes atraía a miles de turistas extranjeros y que hoy es una virtual zona de guerra.
La jefa de la diplomacia estadounidense para Africa dijo hoy que la ola de violencia en el valle del Rift era una “clara limpieza étnica” de la tribu kikuyu del presidente Kibaki.
“La meta original no era matar, era limpiar, era echarlos de la región”, dijo la secretaria de Estado adjunta para los Asuntos Africanos, Jendayi Frazer en declaraciones al margen de una cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía.
Ayer, en la ciudad de Kikuyu, oeste de Nairobi, la policía usó gases lacrimógenos y disparos al aire para dispersar a cientos de kikuyus que quemaron gomas e hicieron piquetes para echar a los luos de un centro de silvicultura estatal en el que viven y trabajan, en el centro de la ciudad.
Una persona murió anoche cuando cientos de kalenjin atacaron a un grupo de kikuyus en Njoro, al oeste de la ciudad de Nakuru, informó hoy la policía.
En tanto, soldados armados con rifles de asalto y bastones patrullaban ayer las tensas calles de Naivasha, en el Valle del Rift, 80 kilómetros al noroeste de la capital Nairobi, donde tres personas murieron en la víspera.
El Ejército hasta ahora jugó un rol de apoyo en respuesta a la violencia, dispersando piquetes en la principal ruta que va de Nairobi al oeste de Kenia y colaborando en hacer cumplir un toque de queda en Nakuru, también en el valle del Rift.

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