Kicillof: "no se puede dejar a automotrices hacer lo que quieran"

En diálogo con Ambito Financiero, el exministro de Economía defendió su gestión que concluyó con serios inconvenientes para el sector automotor por la falta de dólares. Critica al Gobierno por las importaciones.

Periodista: Cuando se conocieron las cifras del sector automotor de 2017, cuestionaste la participación de los autos importados y el nivel de producción. ¿Cómo dejaste a la industria automotriz tras tus dos años de gestión?

Axel Kicillof: No voy a decir lo de la pesada herencia, pero es cierto que la producción nacional está integrada regionalmente. Los llamados autos nacionales tienen un componente nacional no muy elevado que va de 10% a 15% o un poco más. Es decir, los autos nacionales tienen una mayor parte importada. Nuestro objetivo era, en acuerdo con las empresas y con el Gobierno brasileño, tratar primero de elevar el componente regional y nacional y, en segundo lugar, generar más autos de origen nacional y diversificar la oferta. En este sentido tuvimos grandes éxitos. Hoy (Mauricio) Macri dice que exporta, pero el 40% son exportaciones de Toyota, que son inversiones que conseguimos nosotros.

P.: Las automotrices, en general, invierten más allá del Gobierno de turno o la coyuntura política. Dicen siempre que tienen visión de largo plazo. Toyota, ya que citás ese ejemplo, anunció su inversión más importante en medio de los cacerolazos y el derrumbe económico del país, en 2002.

A.K.: Más o menos. General Motors se iba a ir por la situación Argentina, iba a discontinuar proyectos, y nosotros fuimos y acordamos que no lo discontinuara.

P.: Había entrado en convocatoria en EE.UU por la crisis financiera mundial. Es cierto que ustedes salieron a apoyarla.

A.K.: Porque había un Gobierno activo en radicar plantas acá y que el autopartismo nacional, particularmente, tuviera un impulso. Algo que es difícil porque va muchas veces contra las políticas de las transnacionales. No quiero decir que nos fue bárbaro ni que nos llevamos muy bien con las grandes empresas, pero algunos éxitos tenemos para marcar. En 2015 tuvimos un récord de compra de autos nacionales y eso tuvo que ver con políticas comerciales con créditos como ProCreAuto. Tomamos muchas medidas que, sostenidas en el tiempo, nos podían llevar a mayor integración nacional.

P.: En 2015, como en 2014, creció la participación de autos nacionales porque la importación de autos estaba restringida por falta de dólares más la suba de Impuestos Internos. El mercado, en general, cayó fuerte. Pasó de 955.000 unidades en 2013 a 644.000 al final de tu gestión. Había menos oferta y existían sobreprecios con listas de espera. Las concesionarias dicen que nunca ganaron tanta plata como ese año.

A.K.: No sé. Yo hablaba con las terminales y no me decían lo mismo.

P.: Me refiero a las concesionarias. El año 2014 y el 2015 lograron las de mayores ganancias y los precios volaban.

A.K.: No estoy de acuerdo. Tenía muchos problemas con las concesionarias. Sé que venían importadores de autos a quejarse y no a decir qué bien les estaba yendo.

P.: De acuerdo. Audi, BMW, Mercedes-Benz y otras marcas habían desaparecido por esos motivos. Las concesionarias que tenían modelos cobraban lo que querían.

A.K.: Lo que quiero decir, por ejemplo, tomando un modelo en las antípodas de lo que nosotros pensamos, es lo que (Donald) Trump está planteando. Que no quiere dejar entrar autos que no se produzcan en EE.UU. Vos decís que tenían problemas porque no conseguían dólares. Las políticas de industrialización de un país implican determinados impedimentos para ingresar autos importados. Porque si no nunca se van a producir autos nacionales acá. Tiene que haber un grado de protección.

P.: El régimen automotor establece una protección por arancel externo de 35% y está el Flex (un sistema que regula el comercio con Brasil). Para producir toda la oferta de autos nacionales, no da la escala ni los costos.

A.K.: Vos decís que la política de limitar la importación de vehículos enriqueció a las concesionarias y, también, que si limitas la importación de vehículos no va a pasar nada porque igual no pueden producirlos en el país. Entonces, estamos en problemas. Tenemos un récord en el déficit por la importación de autos que provoca un desastre macroeconómico en el país. No le veo la ventaja.

P.: Es un momento de reconversión importante. Se dejaron de fabricar en el país algunos modelos chicos que ahora se cubre con oferta brasileña y hay varios proyectos industriales en marcha, muchas son inversiones anunciadas en el gobierno anterior. Hoy cuestionás que el 70% de los autos son importados. En el kirchnerismo, salvo los últimos dos años por las restricciones, llegó hasta 62%. Tampoco era un modelo tan diferente.

AK.: Me parece que la cuestión central es que el sector automotriz beneficie más a la economía de los países. Nosotros queremos tener una industria automotriz, es una industria importante, pero queremos más componente nacional. Me parece que tiene que haber una mezcla de incentivos y de algunas restricciones porque si pueden importar cualquier tipo de autos nunca se va a poder desarrollar un auto con más componente nacional. No estoy diciendo que sea fácil pero el Gobierno tiene que asumir esa tarea.

P.: Lo que siempre escucho en el sector es que el autopartismo nacional no crece porque las terminales no le pueden garantizar cuánto le van a comprar en los próximos años.

AK.: Por eso, nosotros le dijimos a las terminales que determinados programas de crédito dependían de que le dieran acuerdos de más largo plazo a los autopartistas. No se puede dejar que las automotrices, que son 11, todas extranjeras, con una política regional o internacional, hagan lo que quieran porque no van a fomentar el empleo ni la producción en la Argentina. Van a buscar mejores condiciones donde más les convenga. Hay que tener un Gobierno activo, no contra las terminales, pero si poniendo condiciones. Está bien que produzcan acá, está bien que den más trabajo. Ahora, tiene que dar cada vez más tecnología.

P: Me imagino que desde las terminales dirían que es lo que están haciendo con los modelos que se están empezando a producir. Las pick-ups que están en desarrollo y otros vehículos globales.

AK.: Pero el 90% del auto lo hacen afuera. Yo creo que se puede avanzar con las autopartes nacionales.

P.: Las autopartes nacionales, por costos, precios de las materias o impuestos, cuestan 30% o más que en Brasil.

AK.: Eso es porque no le dan contratos de largo plazo.

P.: En tu primer año de gestión la producción cayó fuerte y, en el segundo, volvió a caer.

AK.: En el primer año cayó 22%. Veníamos de un 2013 que fue fuera de serie. Había una cobertura cambiaria consistente en comprar bienes de precios dolarizados para cubrirse porque insistían con el peligro de una devaluación. Estaba la crisis económica de Brasil que cayó 1% en 2014 y 4% en 2015. Ante esta situación, tomamos algunas medidas en coordinación con Brasil. Aplicar tributos a los importados y crédito para la compra de autos nacionales acordado con concesionarias con precio marcado.

Entrevista Horacio Alonso

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