Kirchner apuesta a la memoria de la gente para el 28 de octubre

El presidente Néstor Kirchner marcó ayer la diferencia con las anteriores gestiones, al afirmar que "no tenemos ningún helicóptero preparado para escaparnos" y apostó a la "memo-ria de la gente" de cara a los comicios del 28 de octubre.

Buenos Aires (Télam)
"Les digo a los argentinos que no se preocupen, que nosotros no tenemos ningún helicóptero preparado para escaparnos como lo tenían los que iban a cambiar la Argentina», dijo Kirchner en un acto en Casa de Gobierno en el que se anunciaron obras para las provincias de Chubut y Santa Cruz.
Agregó que como la oposición sabe que «el pueblo nos acompaña», de aquí al día de las elecciones «vamos a tener que soportar todo tipo de presiones» porque «saben que en las urnas no les va bien, y tampoco en el consenso de la gente».
El Presidente hizo un paralelismo con otras épocas de la historia argentina y dijo que las presiones que recibe el gobierno en estos tiempos son lo que antes eran «los golpes salvadores», que llevaban al poder a «los que sabían, a los buenos, a los educados, a los bien vestidos».
En este contexto, Kirchner dejó claro que no van a torcer la voluntad de este gobierno de «seguir cambiando el país» y aseguró que «vamos a soportar todas las cosas que nos hagan» y con la esperanza de que «el 10 de diciembre de 2007 le podamos decir a la gente que salimos del infierno».
«La impotencia que tienen es porque la gente nos está acompañando y saben que estamos cambiando la Argentina. Saben que estamos trabajando para recuperar la clase trabajadora, para reconstruir la clase media y el empresariado nacional y la potencialidad del país», afirmó el mandatario.
Kirchner dejó claro que el gobierno tiene «autocrítica» como para «corregir todos los errores» que pudieran surgir y recordó que el gobierno puso «un punto de inflexión» al modelo de los ’90 y ahora «estamos construyendo una nueva Argentina».
«Tengan paz, tranquilidad, si ustedes saben que la voluntad popular no los acompaña. La gente se da cuenta quién es quién, las cosas que dicen y las que hacen», dijo el jefe de Estado durante su discurso.
En este marco, rechazó «el camino de la confrontación», en el que se trata de «atacar, agraviar y descalificar» y dijo que quienes lo hacen es ante la «desesperación» de no poder hablar de «sí mismos», porque saben que el pueblo argentino «está por otro camino».
El Presidente reconoció que son muchas las «presiones» que recibe el gobierno nacional, pero aclaró que «de a poco se las voy a ir contando, porque para qué les voy a dar más problemas».
Apostó a que «el 28 de octubre, desde Tierra del Fuego a Jujuy, las urnas van a estar llenas de muy buena memoria», porque «los argentinos saben que hemos hecho muchas cosas en estos cuatro años y medio» de gobierno.
«Cuando el 28 de octubre lleguemos a las 20 ó 21 horas, nos estaremos mirando a los ojos los argentinos de una punta a la otra y habremos dado una lección de madurez al mundo, y de buena memoria», concluyó el Presidente.

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