Kirchner, Cristina y Cobos, por una demostración de fuerza

El Gobierno aspira a separar una movilización que descuentan multitudinaria de la campaña electoral para convertirla en una demostración de fuerza tras los cimbronazos que el poder central sufrió en las últimas semanas. Recuperar iniciativa política es la premisa oficial.

Buenos Aires (C)
Con el claro objetivo de consumar una firme demostración de liderazgo tras el desgaste que significaron las derivaciones del caso Skanksa, la crisis de Santa Cruz y el colapso en sectores del transporte, el Gobierno trabaja contrarreloj en la supervisión del acto que Néstor Kirchner encabezará hoy, al cumplirse cuatro años del inicio de su gestión, en la provincia de Mendoza.
Aunque la movilización convocada en el anfiteatro Frank Romero Day fue pensada inicialmente como un punto de inflexión -al menos en el terreno de los gestos- de la campaña electoral, las turbulencias que afectaron a la administración kirchnerista en las últimas semanas obligaron al poder central a repensar los términos de la convocatoria.
Kirchner compartirá tribuna con la primera dama, Cristina Fernández, y el gobernador mendocino, Julio Cobos, mencionado con insistencia en la Casa Rosada como potencial compañero de fórmula del candidato presidencial kirchnerista. El Presidente y el mandatario provincial serán los únicos oradores y ninguno, aseguran en el Gobierno, hará referencias explícitas a la puja electoral.
Sucede que, por expreso pedido de Kirchner, los enviados de la Casa Rosada a la provincia de Mendoza -se trata de funcionarios de la Secretaría General- trabajan en la premisa de dar al acto una fuerte pátina «institucional» que permita traducir la movilización -se entusiasman con reunir a más de 30 mil personas- en un claro gesto de apoyo a la gestión de gobierno.
Por eso, detrás del Presidente, su esposa y Cobos, se ubicarán el vicepresidente Daniel Scioli, el Gabinete Nacional en pleno y el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini.
Los gobernadores justicialistas y sus colegas radicales aliados al poder central se subirán a un palco especial, a un lado del escenario central.
Aunque en los últimos días se especuló con un aporte decisivo de los jefes territoriales del conurbano bonaerense, los organizadores descuentan que, como también sucedió el 25 de mayo de 2006, la foto de un anfiteatro desbordado de simpatizantes estará garantizada por las organizaciones sociales y piqueteras y la movilización del justicialismo desde provincias como San Juan y Santiago del Estero.

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