La actriz cuestionó los agravios del Presidente durante su encuentro con estudiantes y puso el foco en el ejemplo que reciben los jóvenes desde la máxima autoridad del país.
Marcela Kloosterboer expresó su fuerte rechazo a las actitudes y agravios verbales de Javier Milei durante su polémica visita a la escuela ORT. La actriz y modelo cuestionó el contraste entre el esfuerzo cotidiano de las familias para criar a sus hijos dentro de determinados valores y las conductas exhibidas por el Presidente frente a estudiantes.
“Pienso cómo nos matamos los padres para criar a nuestros hijos libres de bullying”, planteó Kloosterboer al referirse al episodio y al impacto que pueden tener este tipo de comportamientos en los jóvenes.
Las críticas también alcanzaron el ámbito institucional. Adrián Moscovich, exdirector ejecutivo de la Escuela ORT, se refirió al encuentro en diálogo con Diego Schurman por Radio Del Plata y cuestionó el desarrollo de la actividad, además de advertir sobre las consecuencias que puede generar en la comunidad educativa.
Moscovich explicó que la institución no organizó ni promovió la presencia de Milei. Según relató, la solicitud surgió a través de Mario Berenstein, presidente de la DAIA, y el vínculo institucional existente entre la escuela y la entidad comunitaria dejó a las autoridades del colegio sin margen para rechazar el pedido.
El exdirectivo señaló además que las autoridades de la institución quedaron sumamente preocupadas por lo ocurrido y que, frente a una situación similar, tomarían la decisión de no repetir una experiencia de esas características.
Uno de los principales cuestionamientos de Moscovich estuvo dirigido al mensaje transmitido por el mandatario ante estudiantes. Consideró especialmente relevante la diferencia de poder entre la investidura presidencial y jóvenes que todavía se encuentran en una etapa de formación.
En ese sentido, sostuvo que el adoctrinamiento dentro de establecimientos educativos representa una forma de abuso sobre menores, debido a que se encuentran especialmente receptivos a los estímulos y mensajes que reciben. Para Moscovich, esa situación adquiere mayor gravedad cuando quien los transmite ocupa la máxima autoridad institucional del país.
