Kuczynski dice que si el Congreso lo destituye será un golpe de Estado

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, consideró que será víctima de un golpe de Estado si prospera en el Congreso la moción para destituirlo, cuya votación está prevista que se celebre el jueves.

“Yo no creo que va a pasar, pero sería un golpe de Estado”, dijo Kuczynski en una entrevista publicada ayer en el diario Trome.

El mandatario, de 79 años, afirmó que el parlamento no tiene motivos reales para destituirlo por la figura de la incapacidad moral permanente y explicó que ese caso está contemplado para casos muy específicos como presidentes que contraen Alzheimer en el ejercicio de su cargo o gobernantes que viajan fuera del país sin permiso del Congreso.

“Yo no hice absolutamente nada ilegal. De lo que me acusan son cosas que ocurrieron hace 12, 15 años atrás y que nada tienen que ver con mi gobierno. Mi gobierno es absolutamente limpio”, argumentó.

El jefe de estado peruano denunció que el opositor partido fujimorista Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, a quien le ganó las elecciones presidenciales de 2016, intentó despojarlo de su cargo desde el primer momento que comenzó su mandato.

“Desde el principio hay un grupo que cuando yo fui al Congreso a juramentar ni siquiera se levantó. No quiso aplaudir ni siquiera formalmente y siempre me decían ‘no te vamos a vacar (destituir’, o sea estaban pensando en eso desde el primer día”, argumentó.

Sin embargo, el gobernante anticipó que para la votación de la moción de destitución del jueves volverá a contar con el apoyo de Kenji Fujimori, hermano menor de Keiko, como ya ocurrió en el primer intento de destitución el pasado diciembre.

Kuczynski se salvó de ser destituido el 21 de diciembre en una votación similar a la que se celebrará este jueves gracias a la ausencia en el parlamento del bloque de izquierdas Nuevo Perú y también a la abstención de Kenji Fujimori y otros nueve congresistas fujimoristas que no votaron a favor como el resto de su bancada.

Tres días después, el mandatario indultó al expresidente Fujimori y le eximió de la condena de 25 años de prisión que cumplía por delitos de lesa humanidad, tal y como previamente le había solicitado Kenji, quien renunció junto a los otros congresistas disidentes del fujimorismo y se posicionaron a favor de Kuczynski.

El mandatario aseguró en la entrevista que no se arrepiente de haber indultado a Fujimori: “Yo creo que el Perú necesita reconciliación. Tenemos que voltear la página de los anteriores casi 20 años”.

Cuestionado por la impopularidad que le dan las encuestas, que alcanza hasta el 73% de los peruanos, Kuczynski lo atribuyó a que “están muy influenciados por lo que leen en las tapas de algunos periódicos”.

Kuczynski quedó envuelto en la trama de sobornos que la constructora brasileña Odebrecht pagó en la región para obtener licitaciones de obra pública y debió declarar al respecto el viernes.

“Con apertura democrática y transparencia respondí a todas las interrogantes de la comisión Lava Jato. Estoy dispuesto y siempre lo estaré a colaborar en las investigaciones con la plena convicción que no cometí actos indebidos durante mi ejercicio profesional, ni antes ni ahora”, expresó el presidente a través de Twitter.

No obstante, Kuczynski confesó que ganó 380.000 dólares por utilidades de su consultora Westfield Capital, fundada en Estados Unidos, con la que facturó 782.000 dólares a la constructora brasileña Odebrecht entre 2004 y 2007, mientras era ministro en el Gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006), motivo de la moción de destitución.

Kuczynski asumió la Presidencia de Perú en julio de 2016 y su mandato culmina en 2021, año en el que Perú celebrará el bicentenario de su independencia.

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