La acusación de Cimadevilla a Macri y Garavano
El documento que el exsenador le presentó al presidente habla de una "Unidad Especial de Encubrimiento" y caratula la investigación como "infamia". Denuncia vínculos del Gobierno de Cambiemos con exfiscales y con el comisario "Fino" Palacios, un eterno protegido del Presidente que no fue jefe de Policía solo porque lo vetó el servicio secreto israelí.

Pronto se va a cumplir un año del alejamiento del exsenador Mario Cimadevilla de la Unidad Especial de Investigación AMIA. En marzo de 2018 no hubo una renuncia, ni tampoco un despido. La oficina especialmente creada para ir a fondo con la investigación del atentado más importante en la historia del país, se disolvía y con ello el paso del dirigente radical chubutense por el Gobierno de Mauricio Macri.

Desde allí, hubo acusaciones públicas de Cimadevilla como motivo de su distanciamiento obligado. El principal apuntado fue el ministro de Justicia, Germán Garavano, a quien le indilgó tener intereses creados en la investigación, con amistades con algunos de los fiscales querellados por el Estado. Incluso hubo una denuncia en la Justicia contra el actual funcionario.

Algunos nombres como Eamon Mullen y José Barbaccia, o Jorge Alberto “Fino” Palacios debieron pasar por los alegatos. Cimadevilla iba a pedir acusarlos a todos, junto con el juez Juan José Galeano por haber hecho encubrimiento en la causa. Sin embargo alguien lo frenó, y terminó por detonar el poco avance que pudo haber en la investigación, ya que tampoco nunca se pusieron los medios tecnológicos e investigativos a disposición.

En el informe de disolución de la Unidad Especial de Investigación, Cimadevilla elevó al presidente un documento lapidario, que ahora trascendió y que difunde el diario Jornada. Allí Cimadevilla apela a la ironía para decir: “agradezco que la Unidad Especial AMIA haya desaparecido sin tener que convertirse en una Unidad Especial de Encubrimiento, cuando ya su Gobierno ni siquiera intentaba fingir que alguna vez hubiera tenido intención de cumplir aquella promesa”. Aquella promesa de Macri ante el Congreso era la de no olvidarse “de los argentinos víctimas del terrorismo”.

“AMIGOS”

Entre tantos párrafos también, dejó una frase resonante dirigida directamente hacia el gobierno de Cambiemos. “Frente a crímenes de esta magnitud no hay derecho al secreto, ni al misterio, ni a la preservación de amigos”.

Esto último es lo que pensaba Cimadevilla sobre Garavano y también sobre Macri. Al ser consultado por el informe que trascendió, lo dejó bien claro: “Yo tenía que elevar los alegatos para acusar por encubrir. Estaban el juez Galeano, fiscales y miembros de la Policía. Yo pedí que la querella del Estado acuse a todos. Pero Garavano no quería. ´Mullen y Barbaccia son amigos, no se los puede acusar´, recordó Cimadevilla sobre las palabras del ministro de Justicia y las intenciones que tenía en aquel entonces el chubutense.

Aunque las presunciones del exlegislador en el Congreso también incluyeron al propio presidente: “Nunca me lo dijo en persona Macri, pero las diligencias de Garavano tenían una orden. De hecho tampoco querían acusar al “Fino” Palacios, que fue el policía que ayudó con el rescate de Macri cuando había sido secuestrado”.

La opinión más contundente quizás surge de un detalle muy sutil, que trasciende del documento presentado al presidente. El Informe de disolución de la Unidad Especial de Investigación AMIA, lleva en la carátula las siglas INF AMIA. Infamia, que es la visión que le quedó al radical sobre cómo se obró con la causa durante la actual gestión.

Respecto a la investigación del atentado, Cimadevilla aseguró que todo está “frenado”. Según indicó, hubo dos elementos sobre los que se puntualizó para dar un paso adelante: mayor tecnología para procesar los datos y pruebas y realizar juicios en ausencia, frente a la imposibilidad de traer a los iraníes a declarar al país. Ninguna de las dos ocurrió. Se empantanó.

Un segundo elemento responde a cuestiones vinculadas a la política exterior: “Yo entiendo que la pista iraní es muy débil, pero hay que investigarla. Pero así y todo, tanto Estados Unidos como Israel prefieren que persista el manto de dudas sobre los iraníes, que realmente se avance a fondo para conocer si realmente tuvieron algo que ver. Y el Gobierno Nacional en esto, se coloca bajo la mirada que tiene Estados Unidos”.