La autopsia confirmó que el hombre hallado sin vida en Caleta fue asesinado

Los médicos forenses determinaron que Miguel Ángel Melo, el hombre de 33 años que fue hallado sin vida en la madrugada del sábado en una calle descampada del barrio 17 de Octubre de esta ciudad, fue asesinado al ser brutalmente golpeado en la cabeza con un elemento contundente.

Caleta Olivia (agencia)

El resultado de la autopsia fue concluyente: “politraumatismo encefálico severo”, con lo cual se disiparon las iniciales hipótesis que indicaban que Melo, por haber estado bajo los efectos del alcohol, se hubiera tropezado, caído y golpeado con una piedra, tras lo cual habría muerto por hipotermia o ahogado con su propia sangre que emanó por la boca.

Vale recordar que el cadáver fue hallado alrededor de las 8 de la mañana por un trabajador que pasaba por una calle de tierra que corta un descampado y divide a dos firmas comerciales ubicadas en área industrial, la maderera Burger y la distribuidora Diarco, pero además esa calle enlaza con el barrio 17 de Octubre, todo ello en un perímetro aledaño a la rotonda de circunvalación sur de la Ruta 3.

Ahora también se sabe que la víctima era empleado municipal, se desempeñaba en el área Sanidad Animal que depende de la Supervisión de Medio Ambiente y solía estar afectado a las campañas de vacunación y esterilización de mascotas. También trascendió que era un alcohólico crónico.

Vivía en una casa del 17 de Octubre, situada a solo 200 metros del sitio donde fue hallado sin vida, en concubinato con Paula Judith Ledesma, de 32 años, quien tiene un hijo de otra pareja.

Ella misma relató a la policía que ambos habían estado ingiriendo bebidas alcohólicas y que alrededor de las 6.30 del sábado Melo se fue a deambular como lo hacía de manera algo frecuente, acompañado por su perro mascota de color blanco y raza indefinida.

ENCUENTRAN CAMPERA Y ALLANAN DOMICILIOS

Inicialmente, debido al estricto hermetismo en las investigaciones y a la prohibición de acercamiento al sitio del hecho de sangre, no se pudieron obtener mayores detalles, pero ayer fuentes policiales confiables confirmaron que a unos 20 metros del cadáver se halló una campera del occiso.

Además revelaron que el perro mascota tenía restos de sangre en el hocico y en un costado de su boca, por lo cual la misma iba a ser analizada en laboratorio para saber si corresponde a la de su dueño (cuando se le acercó en el suelo), o bien por haber mordido a quien o a quienes lo atacaron.

Por otra parte se supo que, luego intervenir en el caso, el juez de instrucción Gabriel Contreras libró ordenes de allanamientos a dos domicilios ubicados en la calle Madroñal del mismo barrio17 de Octubre.

Esto ocurrió en la madrugada del domingo y en uno de ellos estaban reunidos siete individuos, cinco de los cuales (incluyendo algunos menores) fueron trasladados a la Comisaría Seccional Tercera en calidad de demorados y otros dos como detenidos, pero más tarde todos quedaron en libertad.

El restante allanamiento se hizo en la casa donde residía Melo con su pareja en búsqueda de elementos que pudieran ser útiles para la causa que se investiga, trascendiendo que la mujer habría entregado al personal de la División de Investigaciones (DDI) un teléfono celular que pertenecería al occiso.

Por otra parte, las fuentes consultadas por El Patagónico revelaron que el domingo también se presentó espontáneamente en la mencionada comisaría un hombre que sería la ex pareja de la concubina de Melo.

Lo habría hecho aparentemente para deslindar responsabilidad en este misterioso caso, tras lo cual se retiró ya que por el momento no pesan imputaciones en su contra.

Por separado, la DDI estaría realizando averiguaciones acerca de una pelea que hace pocos días habría protagonizado Melo con otro individuo en un local nocturno, la cual podría estar relacionada con el homicidio.

Además, los investigadores continúan analizando los registros de cámaras de video pertenecientes a empresas ubicadas en inmediaciones, para detectar a presuntos sospechosos e incluso creen que hay vecinos que pueden haber visto algo pero que, por temor a represalias, no quieren dar su testimonio.

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