La batalla final sobre las PASO

La habilitación o no de las PASO para la selección de candidatos para las elecciones del 25 de octubre fue tema dominante de la agenda política durante más de un año y medio y lo sigue siendo, aunque ahora con menor énfasis.

La obsesión de Buzzi para imponer este sistema comenzó, seguramente, la misma noche del 27 de octubre de 2013 cuando, contra todos los pronósticos, al menos en lo que respecta a la diferencia de su boleta sobre la del Frente para la Victoria, Mario Das Neves no solo ganó las dos bancas de diputado nacional en juego sino que se erigió -desde ese día- como su principal adversario hacia la gobernación.

Tal como se viene escribiendo en estas columnas, el sistema PASO es de lo mejor que se ideó hasta el momento para la selección de candidatos y como medio para intentar democratizar, si bien no del todo, un gran porcentaje de las decisiones que se toman desde los partidos políticos.

La oposición que se generó, por ejemplo desde el dasnevismo, no partía de una posición ideológica contraria y mucho menos de una conveniencia personal porque en realidad las PASO ni lo beneficiaban ni lo complicaban, sino que se estableció a partir de entender que podía utilizarla como moneda de cambio y así sumar o no las manos de sus diputados para aprobar el mecanismo si es que, del otro lado, se aceptaba el desdoblamiento electoral entre el escenario provincial y el nacional.

La posibilidad de ese desdoblamiento electoral concluyó en octubre pasado cuando el gobernador firmó el decreto por el cual estableció la simultaneidad electoral.

El último round o batalla por las PASO se está jugando en el terreno judicial y más precisamente en el Superior Tribunal de Justicia, que en la semana que pasó decidió rechazar la medida cautelar, solicitada por Chubut Somos Todos y Polo Social, por la que se buscaba evitar la implementación del sistema a partir de los rasgos de inconstitucionalidad que la aprobación sin los números necesarios entienden que tiene la norma, y por otro lado determinó que fallara sobre el tema central (la constitucionalidad o no) en tiempo y forma.

Como sucede por estos tiempos, cada uno de los sectores políticos intentó influir sobre el significado de la resolución del Superior Tribunal. Así, desde el oficialismo se puso énfasis solo el rechazo de la medida cautelar y se intentó esconder el tema de fondo: el Superior todavía no fallo sobre la validez o no de la norma. Del otro lado, con la desventaja de salir después, se hizo pie también en la parte de la resolución que más le convenía.

Los tiempos y los cálculos electorales, como se dijo en una columna reciente, son volátiles o relativos y esto claramente se ve en torno a la batalla por las PASO porque quienes han batallado más para que no se impongan hoy pueden ser los más beneficiados en su aplicación porque con las Primarias resolverían los problemas que tienen para encontrar un solo candidato en las intendencias de Comodoro o Esquel, por ejemplo, donde a falta de un postulante firme tienen varios y con perfiles diversos.

Los ministros de la Corte provincial, en consecuencia y con buen criterio, fallarán en tiempo y forma. Ahora bien: ¿lo harán en función de la mayoría especial que las PASO necesitaban para ser aprobadas, los mencionados 21 votos durante año y medio? ¿O sobre si las mismas provocan o no daño sobre partidos y comunidad en general?

El sentido común indica que, más allá de que fue incluida en una nueva ley para establecer las Primarias, se seguían necesitando 21 y no 17 votos de respaldo en la Legislatura. El sentido común también señala que las PASO no dañan a la comunidad ni a los partidos. ¿Qué sentido común prevalecerá en estos momentos en los que lo que más falta es ese sentido?

El desdoblamiento que tanto desvelaba hoy sigue siendo una apetencia, más allá de que aparece como causa juzgada y por eso en la semana se jugaron algunas fichas con versiones sin sustento respecto a que Provincia no había adherido a la ley nacional que permite el voto de los mayores de 16 años y menores de 18.

Pero ya no preocupa tanto, primero porque ya es tema resuelto y por otro lado se entiende que el crítico momento político-judicial que desde la muerte de Nisman para acá se vive en el país, las distancias (de acuerdo a los cálculos relativos) podrían achicarse entre los precandidatos a la Presidencia de unos y otros.

En el medio de todo este juego, lectura y análisis político, los días transcurren con incertidumbre y el deterioro de siempre en la provincia y en la ciudad real, que es esa en la que viven/vivimos los que de manera cotidiana deben levantarse para trabajar bien temprano y afrontan un circuito de alta competencia que (perdón por ser reiterativo) incluye: falta de agua, mala calidad de los servicios (entre ellos los de seguridad y salud), aumento del costo de vida, un tránsito desbordado con calles que ahora comenzaron a repavimentarse (tal vez como parte de los cálculos relativos).

A eso suman los problemas que puede generar la continua baja del crudo y el nudo en el estómago que genera a quienes observan con sorpresa la continuidad de allanamientos importantes (que esta vez llegaron al municipio) y otros ítems del día a día que no parecen formar parte de las plataformas de gobierno de quienes buscan la reelección y tampoco de los que quieren volver.

En estos cálculos y carrera hacia un fin electoral también están las obras que se anunciaron varias veces y todavía no se concretaron, otras que están esperando ser inauguradas para fechas más propicias y cercanas -ya sea a las PASO o a la elección general-, y unas que reaparecen en escena y que genera que casi a coro todos se pregunten por qué no se hicieron o se pensaron antes.

La respuesta, aunque repetitiva y cruel, sigue siendo la misma y no está en el viento sino en el cronograma electoral que, desde hace años, tienen casilleros marcados en rojo, como los feriados. 

Fuente: Saúl Gherscovici

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