La central nuclear que rechazó Río Negro se construiría en las cercanías de Atucha

Argentina y China firmaron en mayo, en Beijing, un contrato marco para la construcción de la cuarta y quinta centrales nucleares en el país, con una inversión total prevista por 14.000 millones de dólares, de los cuales el país asiático financiará el 85%.

La decisión de no construir la quinta central nuclear en la provincia de Río Negro "no cuestiona ni retrasa los contratos" pendientes de firma con China, aseguraron fuentes oficiales, al plantear que la primera alternativa que se analiza para su nueva locación es el Complejo Atómico Atucha, sobre la margen derecha del río Paraná, en el partido bonaerense de Zárate.
Fuentes vinculadas al proceso de desarrollo nuclear dijeron a Télam que tras el desistimiento del proyecto por parte del gobernador rionegrino, Alberto Weretilneck, se decidió "analizar otras posibilidades, entre las que tiene una posibilidad privilegiada Atucha", ubicada en la localidad bonaerense de Lima, en Zárate.
"Esa locación no sólo es la original que tenía el proyecto de la cuarta y quinta central, para las cuales ya estaban los terrenos adquiridos, sino que ahí ya está consolidada la licencia social con más de 40 años de actividad del complejo atómico", indicó la fuente.
En este sentido, se resaltó que Atucha es, además, "la opción más económica para el país, ya que cuenta con la infraestructura de caminos, de viviendas para los trabajadores involucrados en la construcción, todos los servicios de salud y educación para la vida de esa comunidad y el tendido eléctrico cuya construcción sería también millonaria".
No obstante, la misma fuente resaltó: "la decisión de la nueva locación será política, aunque fundada en estudios técnicos", y en ese contexto el Gobierno deberá "analizar si otra provincia podría albergar el proyecto sin generar otro golpe a la reputación de la actividad nuclear o ir a una opción más segura con la licencia social consolidada".
Más allá de la nueva locación, se afirmó desde el Gobierno que "la marcha atrás de Río Negro no posterga en nada ni pone en cuestionamiento los contratos con China para la construcción de las dos centrales, de las cuales la primera comenzará en pocos meses y la segunda recién entrará en obra en 2020, por lo cual hay tiempo suficientes para elegir su destino".
Los detalles que se ofrecen desde el Gobierno suman fundamentos a los dichos del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien durante la última semana en la Cámara de Diputados destacó la "necesidad de avanzar" con el proyecto, como así también la búsqueda de una "locación alternativa", para la cual no descartó el "mismo complejo en que se desarrolla Atucha".
"Es positivo para el desarrollo científico, energético e industrial para la Argentina que esto se haga", expresó Marcos Peña ante los legisladores.
El Complejo Atómico ya alberga a las centrales Atucha I y Atucha II, y a comienzos de 2017 está anunciada la construcción de Atucha III, la cuarta central nuclear que tendrá el país junto a la cordobesa de Embalse, la cual se encuentra en la etapa final de un proceso de modernización que permitirá extender su vida útil por 30 años.
Argentina y China firmaron en mayo, en Beijing, un contrato marco para la construcción de la cuarta y quinta centrales nucleares en el país, con una inversión total prevista por 14.000 millones de dólares, de los cuales el país asiático financiará el 85%.
La primera de las centrales que comenzará a construirse en enero en Lima, brindará una potencia instalada de 700 Mw y demandará unos 7 años de construcción, mientras que la segunda aportará 1.150 Mw de potencia y requerirá unos 8 años de obras a partir de 2020.
Así, la construcción de ambas elevarán a 11% el aporte de la energía nuclear al sistema eléctrico, que actualmente apenas supera el 4%, pero además reducirá el uso de combustibles fósiles en equipos de generación de alta ineficiencia y contaminantes para el medio ambiente.
El Ministerio de Energía anunció el miércoles que reconsiderará la ubicación del proyecto "a la luz de la nueva posición" del gobernador Weretilneck, quien el viernes hizo pública la decisión de rechazar su instalación en la provincia, tras ser uno de sus impulsores, luego de que en los últimos meses ambientalistas, vecinos y sectores políticos se manifestaron en oposición por los supuestos riesgos ecológicos del proyecto energético.
La cartera de Juan José Aranguren recordó: "el gobierno de la provincia manifestó su total acuerdo y entusiasmo con la iniciativa", y afirmó que es necesario "fomentar y no clausurar a partir de un análisis electoral" el debate sobre el tema para que sea "la propia ciudadanía la que juzgue esto".

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