La Cooperativa “Energía y Progreso” sorteó las viviendas por ayuda mutua

Un día muy emotivo vivieron el pasado lunes las 21 familias que integran la Cooperativa «Energía y Progreso», ya que se realizó el sorteo de las casas que corresponde a cada adjudicatario. En el acto estuvo presente uno de los guías del emprendimiento, el sacerdote Juan Nota, quien mostró su satisfacción porque finalmente se logró cumplir el objetivo.

Los integrantes de la cooperativa trabajaron por igual sábados, domingos y feriados y cada casa tiene la misma impronta, pero recién ayer cada trabajador supo cuál sería la suya.
Aquí se trabajó con el mecanismo de ayuda mutua y así se logró levantar las 21 casas, habiendo empezado desde cero ya que los beneficiarios hicieron todo, desde el movimiento de suelos hasta la construcción de las paredes.
Una de las adjudicatarias, Alejandra Valencia, manifestó que «el trabajo fue constante, difícil, pero aprendimos muchas cosas más allá de construir casas: el trabajar con otro, el poder confiar, el poder conocernos antes de ser vecinos; es una experiencia extraordinaria».
Estas personas iniciaron la tarea en 2004 cuando obtuvieron los terrenos para levantar las casas; luego vino el trabajo conjunto -que demandó un año y medio- para la construcción y ahora falta la terminación de las mismas.
Para obtener este resultado, los socios trabajaron los fines de semana porque tenían sus obligaciones laborales.
Los integrantes de la cooperativa manifestaron su emoción ayer en el acto ya que «después de años de trabajo, tenemos la casa propia; pusimos la mismas ganas para todos y el mismo esfuerzo».

UN TRABAJO SOLIDARIO
Este emprendimiento se dio a partir de un proyecto impulsado por el padre Nota, quien el lunes participó de este emotivo acto para los propietarios.
El sacerdote manifestó frente al sorteo de las casas que el nombre de la cooperativa lo dice todo. «Creo que esta experiencia de viviendas está demostrando que es posible trabajar juntos; en segundo lugar que vale la pena y, tercero, valorar mucho más lo que uno tiene».
Comentó además que desde 1982 están haciéndose estas experiencias, sobre lo cual opinó que favorece a «formarnos en la cultura del trabajo y la solidaridad y es un llamado de atención, incluso para aquellos que tienen responsabilidades, para cultivar todas las capacidades que los hombres tienen y que pueden ser desarrolladas y dar buenos frutos».
Nota también observó que todos los ladrillos se pegaron iguales y dio cuenta de un trabajo familiar. Contó que la primera experiencia de la cooperativa fue la construcción de 70 viviendas del Balcón del Paraíso; luego las 36 viviendas de «Siguiendo las huellas» y ahora estas 21 de «Energía y Progreso».

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