La cordillera nuevo epicentro de un fenómeno natural

Las inclemencias climáticas parecen no dar tregua al noroeste cordillerano, primero llegó la tormenta de agua nieve, trayendo alivio a los efectos de las cenizas en suspensión, detrás sobre la noche del viernes y la mañana del sábado la tierra también sorprendió a los habitantes con movimientos sísmicos que alcanzaron los 5,3 º de la escala Richter; mientras que por esas horas las cenizas nuevamente comenzaban a causar molestias en la zona de Esquel.

El plan de contingencia iniciado el 2 de mayo ,a pocas horas del inicio de actividad del volcán Chaitén, volvió a reforzarse con la llegada a causa del viento de un nuevo manto de cenizas; que este lunes también se hizo sentir en el resto de las localidades del noroeste cordillerano chubutense.
DC de municipalidad de Esquel desvinculó los sismos del volcán
Mediante un informe enviado a media mañana del sábado 24, se notificaba que los movimientos sísmicos registrados en la zona no guardaban ninguna relación con la actividad del volcán, ni tampoco afectó la actividad del mismo.
 Los movimientos telúricos se registraron el viernes entre las 23:44  las 3:53 del sábado, mientras que a media mañana, pasadas las 10 horas otra vez la tierra volvió a temblar. Además de la ciudad de Esquel, Trevelín y sus alrededores, los movimientos se percibieron en El Hoyo, Lago Puelo, Epuyén, El Maitén, El Bolsón, como así también en la región cordillerana de Chile.  .
 Los sismos alcanzaron  los 5.3 grados en la Escala de Richter,  según lo informado por el Instituto Nacional de Previsión Sísmica (INPRES), el epicentro se ubicó a 100 kilómetros en dirección noroeste de Esquel, a la misma distancia del volcán chileno Chaitén, a 25 kilómetros en línea recta de El Bolsón y con una profundidad de 79 kilómetros.
Como producto de este fenómeno no se registraron daños materiales ni víctimas. Los movimientos telúricos trajeron al recuerdo de los pobladores más viejos, los sismos registrados en mayo de 1960, aunque admitieron que tuvieron menos intensidad. Quienes sintieron los movimientos de este fin de semana, aseguraron al describir lo percibido, que se movieron paredes, pisos, cuadros y hasta las lámparas y macetas colgadas.

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