Todo comenzó con un truco peligroso. Un hombre arrojó una rama a un río correntoso de Córdoba para que uno de los perros lo atrapara. El desafío le pareció irresistible y el labrador negro se tiró al agua. La corriente era muy fuerte, evitaba que el perro se afirme en las rocas del piso y lo arrastró por uno de los rápidos.
Con la aptitud para el rescate que caracteriza a la raza, el labrador beige fue a auxiliar a su amigo. En un abrir y cerrar de ojos, el perro se afirmó sobre la piedra mojada y atrapó la rama de la que venía agarrado el labrador negro.
La historia tuvo un final feliz: luego de hacer fuerza unos segundos, el perro mojado pudo hacer pie y salir del agua sano y salvo. Subido a YouTube, el video superó las 320 mil visitas en pocas horas.
