La crisis también golpea al empleo doméstico: más de 100 desocupadas

Referentes del sector aseguran que el incremento del transporte interurbano hacia Rada Tilly profundizó la crisis laboral.

La situación de las trabajadoras de casas particulares en la cuenca del Golfo San Jorge atraviesa uno de sus momentos más críticos. El reciente aumento del transporte interurbano hacia Rada Tilly no solo impactó de lleno en los ingresos del sector, sino que también provocó una creciente pérdida de fuentes laborales.

En declaraciones que publica El Comodorense, Eliana Muñoz, representante de las trabajadoras domésticas, advirtió que el valor actual del pasaje —cercano a los 3.500 pesos— se volvió imposible de afrontar para muchas empleadas que deben utilizar hasta cuatro colectivos por día para trasladarse a sus puestos de trabajo.

“Las bajan del trabajo porque no les pagan el boleto y ellas no pueden cubrirlo con su sueldo porque terminan trabajando prácticamente para nada”, explicó Muñoz.

Según detalló, cada incremento en la tarifa del transporte repercute directamente en la pérdida de puestos laborales y ya son más de cien las trabajadoras desempleadas en la región.

En ese contexto, la referente subrayó la importancia de la registración laboral, ya que el subsidio nacional que otorga un descuento del 50% en el boleto únicamente alcanza a quienes están formalmente empleadas o perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH).

“Lamentablemente, si no están blanqueadas, no se puede hacer nada con el costo del boleto. La empresa se escuda en que el subsidio existe, pero la realidad es que a la gran mayoría no la registran”, sostuvo.

La falta de formalización laboral, explicó, deja a muchas mujeres en una situación de extrema vulnerabilidad, donde el costo del transporte termina siendo determinante para perder o abandonar el empleo.

Muñoz también describió un panorama social alarmante, atravesado por la pobreza y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas. “Hay compañeras que están sin luz y sin gas. Una me llamó para pedirme si podía publicar en el grupo de WhatsApp que vendía su heladera y su televisor porque necesitaba pagar las facturas”, relató con preocupación.

Incluso comparó la situación actual con el escenario vivido durante la pandemia. “Esto es más angustiante que la pandemia. En aquel momento sabíamos que eventualmente íbamos a volver al trabajo. Ahora te dicen ‘no te necesito más’ o ‘te llamo cuando pueda’. No hay manera de ayudar”, lamentó.

Frente a la falta de respuestas institucionales y las dificultades para acceder a asistencia alimentaria, el sindicato junto a mujeres sindicalistas de la CGT comenzó a organizar redes solidarias para acompañar a las familias afectadas.

Durante el inicio del ciclo lectivo, lograron asistir a más de 25 niños de nivel primario y secundario con guardapolvos, zapatillas y cortes de pelo gratuitos. Además, ya preparan una nueva colecta solidaria para después de las vacaciones de invierno.

“No quiero ver más pobreza entre las compañeras. Es muy triste ver que piden ayuda y no poder acompañarlas. Son cosas que antes no pasaban”, concluyó Muñoz, al tiempo que pidió colaboración de la comunidad y de los gremios para contener una crisis que, aseguran, sigue profundizándose.