Los extorsionadores se contactaban telefónicamente con sus víctimas.
En algunos casos se habían pasar por representantes de organismos públicos o empresas, procurando embaucarlos con el cuento del tío, diciéndoles que habían sido seleccionados con algún suculento aporte monetario o créditos, pero para obtener esos beneficios debían hacer un depósito en determinadas cuentas bancarias.
En otras circunstancias se valían de su parejas para seducir a incautos y luego les exigían dinero en efectivo, electrodomésticos o bien playstation, teléfonos celulares nuevos y cámaras fotográficas, caso contrario los amenazaban con escracharlos por redes sociales e incluso difundir conversaciones comprometedoras que tuvieron con las mujeres.
Luego de varias denuncias que reportaron tanto damnificados por extorsión como por quienes fueron engañados con beneficios económicos que nunca se cumplieron, personal de la División de Investigaciones se ocupó de hilvanar pistas y llegó a la conclusión que todos los casos respondían a una banda que operaba desde la alcaidía ubicada en el barrio Unión.
De esta manera, en la tarde noche del jueves llevaron a cabo de manera simultánea varios allanamientos ordenados por el Juzgado de Instrucción N° 1, con el apoyo de efectivos de varias comisarías y de la División Infantería.
Uno de ellos fue precisamente en los pabellones de la alcaidía donde se incautaron teléfonos celulares que ocultaban varios internos y otros allanamientos se ejecutaron en domicilios particulares, uno de los cuales se concretó el barrio denominado 36 Viviendas.
En los procedimientos también fueron detenidas entre tres y cuatro mujeres que eran las encargadas de recibir dinero y elementos producto de las estafas y extorsiones. Fueron trasladadas a los calabozos de la Comisaria Cuarta para quedar a disposición del magistrado interviniente.
