La diócesis ordenó a 11 diáconos de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly
Enrique Bordón, Jesús Cabrera, Gustavo Denari, Hugo Fabunde, Juan Gallardo, Germán Larrahona, Eduardo Luciano, Fabián Maccaglia, Enrique Muruaga, José Ortega y Dionisio Segovia fueron ordenandos por los obispos Joaquín Gimeno Lahoz y Fernando Martín Croxatto, en una multitudinaria ceremonia.

 Son “servidores de Dios” al servicio de la liturgia, la palabra y la caridad. Los diáconos permanentes son una figura más en el ministerio de la iglesia católica desde su incorporación, luego del Concilio Vaticano II, y desde hoy la diócesis de Comodoro Rivadavia tendrá sus primeros 11 hombres que cumplirán el mandato de Mateo: “No vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Ellos son Enrique Bordón, Jesús Cabrera, Gustavo Denari, Hugo Fabunde, Juan Gallardo, Germán Larrahona, Eduardo Luciano, Fabián Maccaglia, Enrique Muruaga, José Ortega y Dionisio Segovia, quienes fueron ordenados ayer por la tarde, abrazando el primer grado del orden sagrado de forma permanente.

A las 19 en punto el obispo Joaquín Gimeno Lahoz, junto al obispo auxiliar, Fernando Martín Croxatto, ingresaron a la Catedral San Juan Bosco, acompañados por los párrocos de las diferentes iglesias de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. De esta forma, se inició la multitudinaria ceremonia donde estos hombres recibieron la imposición de manos en orden al ministerio “para servir al pueblo de Dios”.

A partir de este acto, ellos podrán administrar el bautismo, reservar y distribuir la eucarística, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la iglesia, llevar el viático a los moribundos, leer la sagrada escritura a los fieles, instruir al pueblo, presidir el culto y la oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir el rito de los funerales, la sepultura y ser dirigente de la caridad.

“El diácono puede hacer todo, menos celebrar misa y confesar. Su dedicación más plena es en el servicio de la caridad. En este caso tenemos 10 diáconos casados y uno que abrazará el celibato”, contó monseñor Gimeno Lahoz a Radio Magna, frecuencia católica de esta ciudad, previo al acto.

“Es un momento de alegría para toda la diócesis. Esto habla de la vitalidad de las comunidades que acompañan y estimulan el seguimiento de Jesús”, agregó, confirmando que hoy continuará con las actividades del credo, cuando presida la misa crismal en la que bendecirá los santos óleos y todos los presbíteros renovarán sus promesas sacerdotales.