La discusión por la ley del aborto se metió en la procesión de San Cayetano
Una multitud participó ayer de la procesión de San Cayetano, el santo del Trabajo. Por la crítica situación económica que se vive en cada uno de los barrios de la ciudad, la Parroquia esta vez decidió cambiar las tradicionales velas por alimentos que luego llegarán a los vecinos más necesitados. Una decena de personas con carteles y fotos en contra de la ley de aborto legal, que se tratará hoy en el Senado, formaron parte de la columna.

La discusión sobre la ley del aborto legal y gratuito, cuya suerte se definirá hoy en el Senado de la Nación, se coló dentro de la procesión en homenaje a San Cayetano, el patrono del Trabajo en la República Argentina y el santo más venerado del país.

Leyendas en “Defensa de las 2 vidas”, pañuelos celestes y pancartas que hacían mención a la posición tradicional de la Iglesia sobre el tema, ocuparon generalmente la cabecera de la procesión en la que, habitualmente, no se utiliza para cuestiones ajenas a la fe y al propio santo.

La columna partió puntualmente a las 14 de la esquina de Sargento Ramírez y Polonia, que en casi dos horas de tiempo, con las clásicas paradas para hacer rezos y oraciones. Conducida por el padre Oscar Ramos que precedió a la imagen venerada, la manifestación recorrió cada uno de los metros hasta llegar, luego de las 16, a la Parroquia donde se celebró la esperada misa, que se repitió a las 22.

“Vengo siempre para agradecerle a San Cayetano. Mis dos hijos perdieron recientemente el trabajo y por esto también vengo a pedir por ellos. La situación está complicada, pero nos sobra fe”, señaló María, una de las personas que se acercó a dialogar con El Patagónico, que acompañó como siempre parte de la procesión.

ALIMENTO POR VELAS

La pérdida de puestos de trabajo, que desde hace un tiempo a esta parte son una constante, motivó a la organización a solicitar que, en lugar de las tradicionales velas, los vecinos llegaran al lugar con alimentos que se recolectaron en la Parroquia, donde se calcula que hoy a la mañana comenzarán a ser distribuidos.

La situación fue advertida por el padre Oscar, quien el lunes había comentado a este diario la razón de la decisión adoptada por la Iglesia, que convocó a esta procesión con el lema “Defendiendo la vida, construimos la paz”.

“Hoy pedimos que vengan con alimentos, en lugar de las clásicas velas que tanto nos gustan y que forman parte de la tradición. La situación está complicada y por eso, como Iglesia, como comunidad, tenemos que ayudarnos entre nosotros. No estamos practicando otra cosa que el mensaje y la acción de Cristo”, remarcó.

Junto con Raúl Ledesma, miembro fundador del barrio San Cayetano, donde no solo nació la ermita sino también la procesión y la tradición en honor al santo, caminaban otros vecinos de años, que pese al cansancio que ocasiona envejecer, siguieron adelante hasta el final de la procesión porque esa es su promesa de cumplimiento anual.

Unos metros al final de la columna, que obviamente se fue incrementando con el correr de las calles y sobre todo entrando al barrio, una mamá hacía malabares para caminar junto con sus niños pequeños.

El esfuerzo no la detuvo, salvo el tiempo necesario para consolar a los chicos, a los que les aseguró en voz baja que estaban ahí por el Santo y para conseguir trabajo “para papá” que, al parecer, enojado por el reciente despido decidió esta vez quedarse en casa o intentar, en pleno San Cayetano, repartir currículums en nuevas esperanzas de trabajo.