La educación como un camino de superación y ascenso social
El informe "La experiencia de formar primeras generaciones de universitarios en la Región Patagónica", elaborado por el Programa de Evaluación Institucional Permanente (PEIP) y la Dirección General de Títulos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, concluye en lo que representa a nivel social y educativo que el 85,3% de los graduados, entre 2010 y 2015, sean primera generación de universitarios en sus familias.
El documento en primer lugar señala que los padres "que no son universitarios, y muchos de ellos todavía no terminaron el secundario, están convencidos de que la educación superior es un camino válido y sobre él han puesto su mayor esperanza".
Esto simboliza, dice el trabajo, "un proceso de doble confianza. Por un lado, en el hijo y sus potencialidades. Por otro lado, en la Institución y en el Estado. Una confianza genuina que deviene de la existencia de un sistema abierto, gratuito y estatal que garantiza el derecho a la educación", considera el grupo de investigación.
En segundo término se entiende que esto permite "que la región cuente con nuevos y jóvenes graduados, lo que aumenta las potencialidades" económicas, sociales, y culturales.
Y a la vez envía un mensaje a la sociedad respecto a que la Educación Superior en Argentina –a través de las universidades públicas y gratuitas- es para todos, algo que considera fundamental ya que no se puede "desconocer que todavía una enorme cantidad de ciudadanos está bajo la línea de la pobreza y sus potencialidades se limitan frente a este problema que ya es flagelo en términos morales y éticos".
En esta misma línea, el informe considera: "una sociedad no puede dejar de apostar a la formación superior si quiere lograr procesos crecientes de emancipación técnica, intelectual y social" y destaca el papel de la Universidad que desde 1976 "ha otorgado títulos a más de 9.300 estudiantes".
Sobre este punto valora que siempre tuvo como objetivo "dotar a jóvenes que son primeras generaciones en sus familias de una herramienta fundamental para producir procesos de mejora, bienestar, conocimientos a través de la profesión", permitiendo que dejen de "migrar para estudiar" y evitando el desarraigo familiar.
El documento en primer lugar señala que los padres "que no son universitarios, y muchos de ellos todavía no terminaron el secundario, están convencidos de que la educación superior es un camino válido y sobre él han puesto su mayor esperanza".
Esto simboliza, dice el trabajo, "un proceso de doble confianza. Por un lado, en el hijo y sus potencialidades. Por otro lado, en la Institución y en el Estado. Una confianza genuina que deviene de la existencia de un sistema abierto, gratuito y estatal que garantiza el derecho a la educación", considera el grupo de investigación.
En segundo término se entiende que esto permite "que la región cuente con nuevos y jóvenes graduados, lo que aumenta las potencialidades" económicas, sociales, y culturales.
Y a la vez envía un mensaje a la sociedad respecto a que la Educación Superior en Argentina –a través de las universidades públicas y gratuitas- es para todos, algo que considera fundamental ya que no se puede "desconocer que todavía una enorme cantidad de ciudadanos está bajo la línea de la pobreza y sus potencialidades se limitan frente a este problema que ya es flagelo en términos morales y éticos".
En esta misma línea, el informe considera: "una sociedad no puede dejar de apostar a la formación superior si quiere lograr procesos crecientes de emancipación técnica, intelectual y social" y destaca el papel de la Universidad que desde 1976 "ha otorgado títulos a más de 9.300 estudiantes".
Sobre este punto valora que siempre tuvo como objetivo "dotar a jóvenes que son primeras generaciones en sus familias de una herramienta fundamental para producir procesos de mejora, bienestar, conocimientos a través de la profesión", permitiendo que dejen de "migrar para estudiar" y evitando el desarraigo familiar.
