La fiscal de la causa Nisman tildó de “descabellada” una denuncia

En el marco de la investigación por la muerte del fiscal de la causa AMIA, hoy se conocerán los resultados de las pericias toxicológica y anatomopatológica realizadas al cuerpo. Esas pruebas son de crucial importancia para determinar las circunstancias de su fallecimiento.

La fiscal Viviana Fein salió al cruce de las declaraciones publicadas ayer por el diario Clarín de una testigo del operativo realizado en el departamento donde murió el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman. Aseguró que las afirmaciones “son expresiones descabelladas”, y reclamó “seriedad” a los medios periodísticos.

La fiscal que investiga la muerte de Nisman desmintió ayer la información publicada por Clarín en la que una testigo del operativo desplegado en el departamento del fallecido fiscal, llamada Natalia Fernández, detalló supuestas irregularidades en el procedimiento.

En diálogo con el canal Todo Noticias (TN), la fiscal Fein desmintió la publicación, calificó a los dichos de Fernández como “expresiones descabelladas” y aseguró que no va a permitir “difamaciones” en su contra.

La fiscal rechazó dar a conocer la identidad de los testigos del procedimiento, pero aseguró que Fernández “está mintiendo” y adjudicó los dichos a “maniobras desagradables y absurdas” vertidas por “quienes no conocen ni mi trayectoria ni mi forma de trabajar”.

Según las afirmaciones vertidas por Fernández en el artículo publicado ayer en Clarín, los funcionarios judiciales le ofrecieron un café que se habría preparado en la cafetera de Nisman y aseguró que la fiscal Fein, quien le habría mostrado “una bolsa con cinco casquillos de bala, pititos o una cosa así”.

Al respecto, la letrada a cargo de la investigación indicó que la testigo “deberá hacerse cargo de las afirmaciones que puso en mi boca”, y defendió la actuación en el procedimiento tanto de los peritos como del cuerpo médico forense, al mismo tiempo que rechazó que se haya utilizado la cafetera o cualquier otro elemento de la casa del fiscal.

En otro de los pasajes de la nota periodística Fernández declaró haber escuchado por parte de peritos o efectivos policiales, que “el disparo a Nisman salió a 11 centímetros de su cabeza”, afirmación descartadas por Fein que describió que “hay una sola vaina servida y cuatro balas en el cargador, no hay otra cosas en el marco de la causa, ningún policía puede hablar de la distancia del arma en el lugar de los hechos”, y confirmó que “todo fue secuestrado en el escenario de muerte y remitido al laboratorio de química y balística”.

Finalmente, Fein anticipó que evaluará junto a la juez Fabiana Palghini la posibilidad de citar a Fernández por sus “expresiones descabelladas“ y le pidió a los medios “seriedad” y que “lean los documentado en la causa”.

las PERICIAS

TOXICOLOGICAS

La fiscal Fein tiene previsto dar a conocer hoy por la tarde, a un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman, los resultados de las pericias toxicológica y anatomopatológica realizadas sobre su cuerpo, de crucial importancia para determinar las circunstancias de la muerte.

En ambos estudios se buscó localizar sustancias tóxicas que eventualmente hubieran actuado sobre la voluntad de Nisman al momento de su muerte, ya fuera suministradas por terceros o ingeridas por propia decisión.

En todos los casos las pericias permitirán completar el conjunto de indicios con que cuenta la Fiscalía para determinar si Nismam se quitó la vida, como sugirió la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense que depende de la Corte Suprema de Justicia, o fue asesinado.

En los últimos días trascendió que en las pericias que se difundirán hoy se habría hallado una sustancia “extraña” pero no se especificó si se trata de un medicamento, incluso de uso habitual, o de un fármaco tóxico o de un estupefaciente.

La pericia madre, realizada horas después del hallazgo del cuerpo, concluyó que no había habido otra persona en el lugar del hecho, basándose en la posición en que fue hallado el cuerpo, así como en la ausencia de todo signo de violencia.

En línea con esos indicios, el ADN encontrado en el arma, cargador, bala y ropas que usaba Nisman sólo correspondió a su perfil genético.

Para los expertos de la Corte, el orificio del proyectil reveló que el arma prestada por el informático Diego Lagomarsino estaba casi apoyada sobre el cuero cabelludo y que el cuerpo tenía un rigor cadavérico característico de los que se autoinflingen un tiro, con el dedo rígido en posición de gatillado.

El estudio toxicológico se realizó sobre muestras de sangre, mientras que el anátomo-patológico se hace sobre el llamado “pool” de vísceras –hígado, corazón, pulmones y otros–, cuyos tejidos son analizados según protocolos definidos que buscan metales y venenos.

Los peritos de la querella participaron el viernes pasado en una nueva inspección ocular en el departamento del fiscal, pedida por la jueza y ex mujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, al término de la cual dijeron haber levantado nuevas pruebas.

Fuentes de la investigación recordaron que unas 80 personas pasaron por el lugar buscando rastros, por lo que la escena habría sufrido en 26 días grandes alteraciones.

Hasta ahora el dato más firme contrario a los indicios de un suicidio es el resultado negativo en dos barridos electrónicos sobre los tejidos de las manos de Nisman, donde no se encontraron restos de la deflagración.

En tanto, una contraprueba en marcha buscará determinar si esa ausencia es propia de la vieja pistola Bersa modelo 62 de calibre 22 largo, de la que salió la bala hallada en el cráneo del fiscal especial de la causa AMIA.

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