La foto del final encontró a Del Potro y Nalbandian abrazados

Buenos Aires (Télam)
Juan Martín Del Potro, la estrella en ciernes, y David Nalbandian, el símbolo argentino en la Copa Davis, se fundieron en un abrazo que si bien duró pocos segundos, autoriza a inferir que ambos tenistas festejaron ayer algo más que un acceso a semifinales.
Ese reencuentro entre Del Potro y Nalbandian acaparó la atención del público, que aplaudió a rabiar la actitud de ambos, unidos a un costado de la cancha, instantes después de que la Argentina concretara su éxito, aún con Juan Ignacio Chela y Eduardo Schwank en el court central tras el 6-3, 6-2 y 7-5 a los kazajos.
La gente festejó con mesura, quizá porque la superioridad de los argentinos comenzó a plasmarse el jueves y la serie jamás corrió riesgos, y también porque espera mucho más en la históricamente esquiva Copa Davis e intuye que este grupo puede dárselo.
La historia de este equipo argentino supo de muchos desencuentros y errores clave, como aquellas discusiones antes y durante la fatídica final perdida ante España en Mar del Plata, en noviembre de 2008, con Del Potro y Nalbandian como protagonistas.
Por eso, la unión en pos de un objetivo que ayer dejaron tácitamente establecida ambos tenistas invitan a soñar con que este puede ser el año, al margen de que casi seguro le tocará Serbia, un rival muy difícil, como visitante y con el extraordinario Novak Djokovic, número uno del mundo.
En ese contexto, el público argentino, ávido de ver buen tenis, soportó las bajas temperaturas (sobre todo el jueves) y volvió a cantar presente en el estadio Mary Terán de Weiss, invicto al cabo de ocho series.
Del Potro, el más alentado del equipo, se acercó luego del partido de dobles y agradeció el apoyo a un grupo de no más de 20 tandilenses que lo alentaron a rabiar, con dos enormes bombos y un par de redoblantes.
“Tomala vos, damela a mí, esta es la torre de Tandil”, fue el hit más escuchado en el escenario de Villa Soldati, que aplaudió a rabiar al campeón del US Open 2009 y también añoró a Nalbandian, quien no pudo jugar a causa de una lesión.
Por eso se reconoció al final la presencia del cordobés de Unquillo, quien viajó en auto desde su provincia para estar presente en el festejo final y abrazar a Del Potro, en una unión que si se prolonga en el tiempo puede conducir a Argentina a una conquista grande, como lo es saldar la asignatura pendiente entre el tenis nacional y la Davis.

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