La gente gasta en cable, celular o internet cinco veces más que en gas

El gasto en los servicios de televisión por cable, telefonía celular o internet tiene una incidencia hasta cinco veces mayor en un salario medio que el consumo de gas por red.

La factura promedio del servicio de gas para la mayoría de los ciudadanos del país, que está encuadrada en lo que se denomina categoría de cliente R21, con un rango de consumo anual entre 501 y 650 metros cúbicos, es de $132 por bimestre, es decir, unos $66 mensuales, cuando un abono al sistema de TV por cable cuesta no menos de $300, internet no baja de $200, y la telefonía celular tiene un consumo promedio no inferior a los $70 mensuales.

Tomando en cuenta este valor, la incidencia de la factura media de gas natural de un usuario promedio respecto al salario promedio registrado, unos $11.000, es de 0,6% de sus ingresos mensuales.

Esta incidencia se redujo notablemente en la última década, pasando de 3% en 2001 a 1,2% en 2007; y 0,6% en la actualidad.

Incluso si se toman los casos de aquellos que perciben el salario mínimo vital y móvil o la jubilación mínima, la incidencia de la factura del gas en sus ingresos también se redujo a menos de la mitad en 10 años.

En el caso del sueldo mínimo, del 11% que significaba el consumo de gas en 2001, bajó a 2,8% en 2007; y actualmente, luego de la quita de subsidios, alcanza a tan solo 1,5%.

Del mismo modo, el peso de la factura de gas en relación al haber mínimo jubilatorio, mientras que en 2001 representaba 15%, en 2007 ese porcentaje se redujo hasta el 4%; y a partir de este mes, la movilidad jubilatoria llevará ese porcentaje hasta 2%.

En cambio, si se compara la incidencia de la TV por cable en estos haberes, es muchísimo mayor, como sucede si se toma la tarifa del servicio más barato de Cablevisión, de $307 al mes, que significa un peso de 2,79% en el salario promedio argentino, o sea 4,65 veces más que lo que representa el gasto en el servicio de gas.

Frente a un salario mínimo, la carga que significa contratar la TV por cable es de 6,97%; y para un jubilado del escalafón más bajo, la incidencia en sus haberes llega a 9,3%.

Para el caso del servicio de Internet, tomando la tarifa más barata que ofrece, por ejemplo, Fibertel, de $208 al mes, para un salario promedio significa destinar 1,89% del ingreso, es decir, 3,15 veces más de lo que puede gastar en consumir gas.

Para un trabajador que percibe el sueldo mínimo, y decide contratar este mismo servicio, la carga sobre su salario es de 4,72%; y para el jubilado de la mínima, el peso termina siendo de 6,30% de su ingreso.

Y si se toma el valor del consumo promedio de telefonía celular en el primer semestre, de acuerdo a los números de la empresa Personal, que fue de $73 al mes, este gasto tiene una incidencia de 0,66% en el salario medio.

Si bien acá la brecha es menor, sigue igualmente siendo mayor al 0,6% que es la factura media del gas.

Este mismo servicio representa una carga de 1,65% en el salario mínimo; y de 2,21% para la jubilación más baja.

Estos ejemplos demuestran que los cambios en el esquema de subsidios instrumentados por el gobierno nacional procuran no erosionar el poder adquisitivo de la población, manteniendo la incidencia de los servicios públicos en los salarios de los trabajadores en niveles extremadamente bajos.

Asimismo, estos datos contradicen a los difundidos por algunos medios de comunicación acerca de los porcentajes de incrementos sobre la factura media de gas natural.

En efecto, considerando la totalidad de los componentes del servicio de gas (FOCEGAS, Cargo Nº 2.067 y Cargo para Subsidio Patagónico) se observa que las subas son considerablemente menores a las informadas por estos medios.

A título de ejemplo, un usuario de la ciudad de Buenos Aires que mantiene su consumo igual al año anterior, se encuentra dentro de los segmentos más altos y presenta un consumo anual de 4.000 metros cúbicos, enfrenta un incremento en su factura de 271%. Este valor se encuentra muy por debajo de los incrementos que, de acuerdo a información que ha circulado en ciertos medios de comunicación, superan el 600%.

 

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