La historia del mochilero de Nueva Zelanda que fue detenido en Madryn y Gallegos
El ejército argentino buscaba a espías y comandos infiltrados en las cercanías de Río Gallegos. En ese contexto, apresaron al viajero John O´Neil. Existió una operación de Londres cuyo objetivo era monitorear el despegue de los aviones en la Patagonia para adelantarse a los ataques a la flota que rodeaba las islas.

Mientras las fuerzas británicas trataban de discernir qué sucedía en la Patagonia (especialmente en las bases aéreas) durante el conflicto por Malvinas en 1982, desde la Argentina se buscaba impedirlo. Parte de la información que necesitaban no podía obtenerse por satélites (que tomaban imágenes o analizaban el espectro electromagnético), ni a través de radares en Chile, ni de ninguna otra forma. Necesitaban tener a alguien allí, en el continente.

Así, los británicos aproximadamente desde fines de mayo montaron sobre las bases aéreas argentinas de Río Grande, Río Gallegos y Comodoro Rivadavia una operación de vigilancia.

Quién estuvo allí para reportar los despegues, cómo llegó o se fue sigue siendo un misterio. El archivo sobre esta operación militar (de nombre clave, Operación Shutter - “obturador”, en castellano), estaba previsto para su apertura el 1° de enero de 2023, tras 40 años de permanecer reservados por el gobierno británico. Pero al cumplirse esa fecha, lo único que sucedió fue la inclusión de la leyenda “este registro está cerrado mientras se revisa el acceso”.

EL TESTIMONIO DEL MOCHILERO DETENIDO

En este contexto, un mochilero nacido en Nueva Zelanda fue capturado por personal del Escuadrón 43 de la Gendarmería Nacional en Río Turbio, próximo a cruzar a Chile, el 7 de junio de 1982.

Por primera vez, y en primera persona, esta es la historia del mochilero John O´Neil, entonces de 28 años y que se encontraba dando vueltas por el mundo desde hacía varios años, que fue detenido al ser confundido con un comando británico en el marco de un conflicto armado.

“Al principio me detuvieron en Puerto Madryn cuando me dirigía al sur y me interrogaron durante unas tres horas. Les dije lo que querían oír: ´Las Malvinas son Argentinas´. Me dijeron que no podía continuar, pero entonces un joven policía me dijo que esperara mientras hablaba con su superior. Unos minutos más tarde me dijeron que podía seguir hacia el sur siempre que no sacara fotos. Comprobaron mi pasaporte y tomaron nota de mis datos. La policía llamó a mi puerta a los 20 minutos de mi llegada al hotel en Río Gallegos”, explicó el O´Neil en su declaración.

“Cuando salí de Gallegos y estaba en el micro para cruzar a Chile, me detuvieron y me llevaron a una base militar cerca de Río Turbio, donde estuve retenido dos días. Me dijeron que me iban a soltar en la frontera, pero en lugar de eso me metieron en la parte trasera de una ambulancia y me llevaron al aeropuerto. En ese momento empecé a tener miedo porque sabía que tiraban a la gente de los aviones. Sin embargo, también había civiles embarcando, así que me sentí un poco más seguro. Me llevaron de vuelta a Río Gallegos, donde conocí a un tipo bajo y arrogante que se hacía llamar “el cazador de espías”. Fue el único que mostró agresividad hacia mí. Me llevaron a la prisión, me dijeron que esperara en el coche y luego me llevaron al calabozo de una comisaría, prosiguió el mochilero.

“Ya había pasado unos 10 meses viajando por América Central y del Sur y llevaba diarios y fotografías de mis viajes, así que no me preocupaba mucho que pudieran considerarme un espía. Había aceptado los riesgos de viajar por Argentina y anteriormente había atravesado varias zonas en conflicto. Mientras estaba en la celda pude oír que se hacían llamadas a varios países para comprobar mis visados y que yo había estado allí. Sólo me encerraban en las celdas por la noche, cuando traían sobre todo a chilenos para interrogarlos”, sostuvo ante el interrogatorio militar.

“Después de tres o cuatro días fui interrogado por un joven que supuse que era de la inteligencia naval, ya que llevaba un jersey negro con parches de cuero en los hombros. Hablaba con acento británico y cuando le pregunté cuánto tiempo llevaba viviendo en Inglaterra me dijo que sólo había estado allí una vez”, dijo el neocelandés.

“Me preguntaron si era piloto de helicópteros o si había pertenecido al ejército británico. Me preguntaron concretamente si era miembro de los Special Boat Services. En aquel momento no conocía el SBS, pero sí el SAS, ya que había trabajado con un antiguo miembro. También sabía de la incursión abortada en Río Grande un par de semanas antes para destruir los misiles Exocet, así que supuse que estaba relacionado con eso. Me dijeron que habían capturado a ocho comandos del SBS en una incursión en Río Gallegos. La entrevista fue muy cortés y respondí a todas sus preguntas”, finalizó.

“Al día siguiente de terminar la guerra, me dijeron que me llevarían hasta la frontera chilena. Lamentablemente, mi visado había caducado dos días antes y cuando dije que podía conseguir otro en el consulado, me dijeron que si salía a la calle, me fusilarían. Me fui a Buenos Aires por mi cuenta”, finalizó la declaración del mochilero que habían confundido con un comando inglés en la Patagonia.

Fuente: Infobae