La histórica Casablanca combina historia con playas en un paraíso sin igual
Ubicada al oeste de Marruecos, en el Océano Atlántico, Casablanca es la ciudad más grande de este país y también el puerto líder. Allí está la Mezquita Hassan II, diseñada por el arquitecto francés Michel Pinseau. La misma se encuentra ubicada en un promontorio que mira hacia al Atlántico. Los trabajos en la mezquita se iniciaron en 1980 y se quiso terminar para el cumpleaños número 60 del rey de Marruecos, Hassan II, en 1989. Sin embargo, la construcción no se llegó a inaugurar sino hasta 1993. Esta es una de las mezquitas más grandes del mundo.
La vida en la Casablanca moderna es un reflejo del barrio trepidante de Mâarif. Esta antigua zona pobre, situada al oeste del parque de la Liga Arabe, se ha ido transformando poco a poco en uno de los barrios más destacados de la ciudad.
Los jóvenes frecuentan sus calles llenas de comercios de lujo y de establecimientos de moda, dominados por las torres gemelas del Twin Center. Anfa, barrio chic de Casablanca, también merece una visita. Más en el centro de la ciudad, el bulevar de Mohammed V ha conservado sus soportales bajo los cuales tiendas y restaurantes forman una alineación de casi 2 Km.
Al final del día, se recomienda dar una vuelta por la cornisa de Aïn-Diab, entre el faro de El Hank y el marabuto de Sidi Bou Abderrahmane, aldea a la que sólo se puede acceder con marea baja.
Esta costa constituye el anexo balneario de Casablanca. Aquí se podrán encontrar piscinas y playas públicas o privadas, admirar la puesta de sol y refrescarse en una terraza. A los habitantes de esta ciudad les encanta reunirse aquí todos los fines de semana. Más avanzada la tarde, las discotecas se encargan de animar esta ciudad que nunca duerme.
La vida en la Casablanca moderna es un reflejo del barrio trepidante de Mâarif. Esta antigua zona pobre, situada al oeste del parque de la Liga Arabe, se ha ido transformando poco a poco en uno de los barrios más destacados de la ciudad.
Los jóvenes frecuentan sus calles llenas de comercios de lujo y de establecimientos de moda, dominados por las torres gemelas del Twin Center. Anfa, barrio chic de Casablanca, también merece una visita. Más en el centro de la ciudad, el bulevar de Mohammed V ha conservado sus soportales bajo los cuales tiendas y restaurantes forman una alineación de casi 2 Km.
Al final del día, se recomienda dar una vuelta por la cornisa de Aïn-Diab, entre el faro de El Hank y el marabuto de Sidi Bou Abderrahmane, aldea a la que sólo se puede acceder con marea baja.
Esta costa constituye el anexo balneario de Casablanca. Aquí se podrán encontrar piscinas y playas públicas o privadas, admirar la puesta de sol y refrescarse en una terraza. A los habitantes de esta ciudad les encanta reunirse aquí todos los fines de semana. Más avanzada la tarde, las discotecas se encargan de animar esta ciudad que nunca duerme.
