La magia de la Estupa en Epuyén

En la entrada de la hermosa localidad de Epuyén, en Chubut, se alza airosa la Estupa más grande del país. En el 2011 este monumento de la creencia budista fue construido por el loable anhelo de Alejandra Almada -una mexicana- de llevar felicidad a las personas. Actualmente el sitio está abierto al público y se organizan meditaciones guiadas cada dos domingos y visitas de lamas.

La Comarca Andina es una zona de increíble belleza paisajística donde conviven frondosos bosques que parecen salidos de cuentos de hadas, encantadoras localidades, cuyos habitantes mantienen la hospitalidad de quienes residen en pueblos. La quietud y la belleza de estos lugares por lo general atrae a aquellas personas que buscan la paz a través de la espiritualidad.
Epuyén, un pueblo chubutense ubicado a unos 35 kilómetros al sur de El Hoyo y a 120 kilómetros desde Esquel, no escapa de esa descripción. Los paisajes de allí parecen pintados, y son dignos de ser admirados. Mantiene características muy similares a las localidades vecinas: valles prodigiosos, regados por varios arroyos que fertilizan y dan vida a magníficos bosques de cipreses, maitenes y coihues.
Esta zona siempre ha sido polo de atracción de personas bohemias de todas las latitudes, como los hippies de la década del 60, amantes de la naturaleza y la vida al aire libre, pero desde relativamente poco también se convirtió en un punto especial para aquellos que transitan el camino del budismo. La razón: la majestuosa Estupa que adorna la entrada a Epuyén desde el 2011 y que se convirtió en poco tiempo en atracción turística.
Las estupas son monumentos espirituales que generan paz y tranquilidad, según la creencia budista. Forman parte de las estructuras arquitectónicas más antiguas del mundo y se construyen en todos los países donde florece esta filosofía. Sus formas reales y su simbolismo se desarrollaron por más de 2550 años a partir de simples relicarios de tierra, originalmente hechos para héroes o reyes, hasta llegar a ser edificios muy complejos que expresan un profundo conocimiento. Es así como se convirtieron en un símbolo multifuncional, un verdadero tesorero de sabiduría sobre los fenómenos internos y externos, sobre el universo, la naturaleza de la mente y sobre el camino que guía hacia el estado del pleno desarrollo o iluminación.
Alejandra Almada, una mexicana que se estableció con su esposo argentino en el país hace unos 10 años, es quien ideó la Estupa de Epuyén. "Surge a nivel arquitectónico por el deseo de hacer felices a los demás y yo, al ser una mujer quizás dura, que trabajó en el medio marítimo mucho tiempo, me era difícil cumplir ese anhelo. Leyendo todas las escrituras de Buda me encontré con muchas cosas de las que se habla del poder de las estupas, que no radican en sí mismas sino al poder que le damos al circunvalarla. Lleva a la iluminación, permite que el corazón se abra", explicó Alejandra en diálogo con Viajes & Turismo.
Quizás fue la energía tan especial de este valle lo que motivó a construirla en la entrada de Epuyén. Esta Estupa es la más grande de la Argentina. "Llegué con mi esposo a la Argentina por motivos personales y a través de nuestra historia con el budismo encontramos que lo que mueve a la gente es su deseo de dejar de sufrir y de ser feliz y dentro de la enseñanza budista se habla de que todo surge por causas y condiciones. Se combinan una serie de cosas que permiten que un fenómeno surja ya sea emocional o físico", explicó.
Este monumento digno de ser visitado, figura en los folletos turísticos como atracción, y hasta los que nunca escucharon hablar de budismo se acercan para circunvalarlo en el sentido de las agujas del reloj, como reza la creencia, y hacer girar las ruedas de oraciones para recitar los mantras. Las estupas de esta manera tienen un fuerte efecto pacificador, protector y enriquecedor sobre su entorno. "Una estupa tiene el poder de generar el despertar el corazón de las personas, nadie necesita predicar nada, ni orar. Cada quien puede conectarse con ella en la manera de que su corazón se lo permita. Es un lugar mágico, no tiene que ver ni conmigo ni con mi esposo. Nosotros somos el vehículo para que esto surgiera en este lugar", aseguró Alejandra.
Este lugar energético es actualmente el sitio predilecto de quienes buscan la paz, ya que pueden meditar y alejarse espiritualmente del mundo por un rato. El paisaje que lo rodea es verdaderamente inspirador, y lo acompaña un silencio profundo. "Hoy en día vemos a mucha gente que viene. A uno se le llena el corazón de lágrimas cuando ve a la gente en su relación con la Estupa. Este lugar está abierta todo el año, a cualquier hora, esto lo queremos mantener mientras no suceda nada malo. Aunque nunca encontramos a alguien haciendo algo indebido, es como que el lugar en sí mismo ha cobrado lo sagrado que tiene la Estupa", detalló.
Para llegar hay que descender por un sendero de dificultad baja, en el que se puede disfrutar del paisaje. El Centro de Estudios Budistas Samantabhadra organiza meditaciones guiadas en este lugar, abiertas al público en general, además de encuentros con reconocidos Lamas (guías espirituales).
Además aconsejan llevar la mente con pensamientos positivos y recordar que es un lugar sagrado, por lo que no se puede fumar. Se recomienda apagar el celular y mantener la tranquilidad. El recorrido no es muy largo y para quienes crean o no en el poder de la Estupa, es un lugar que vale la pena visitar.

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