"La maquinita" que nunca se detuvo

Con 9 años de vida, la escuelita de fútbol que se estableció en el barrio como la "cantera" de Ferro sigue trabajando en pos de la promoción de los más pequeños. En tanto que se sumó al fútbol de salón para darle continuidad a quienes aman los colores del histórico club de Km 5.

“El 2020 fue un año perdido para todos”, sentencia Gustavo Ortiz a El Patagónico. Todos en menor o mayor medida sufrieron el aislamiento social y obligatorio. Pero en los pequeños, parece que la vuelta sirvió para volver con más fuerza.

“Te soy sincero”, será el latiguillo del referente de “la maquinita” - escuelita de fútbol que sabe abastecer a las inferiores de Ferrocarril del Estado- a lo largo de la entrevista. “Nos decidimos a arrancar en enero por decisión propia en una canchita del barrio, más que nada para saber con cuántos pibes se habían ido”.

Nada de eso pasó. Incluso se duplicó el número de chicos que se acercaron. “No somos ni privados ni municipales, sí el municipio nos ayuda para que utilicemos el SUM de la escuela 111, tres veces a la semana”, comentó.

Fue sobre marzo, que volvieron las actividades y en “la maquinita” le pusieron más carbón a la caldera, para que el arranque sea a pleno.

“Siempre tuvimos una base de 50 chicos, pero este año rondamos los 80. ¿A qué se debe? No tengo una respuesta cierta, sí sé que acá los chicos tienen la importancia que se merecen. Que nos esmeramos como padres y entrenadores para que se diviertan. Luego si se gana, se pierde o se empata es otro tema. Acá tratamos de darle rodaje y que se encuentren con sus pares y que jueguen a la pelota, que es lo que más anhelan desde que empezó la pandemia”, recalca.

Cuando se inició la escuelita, el principal objetivo era dotar de jugadores a Ferro y que alguna vez esos niños de 4 a 11 años pudieran vestir los colores de la Primera.

Hoy, Gustavo entiende que el espacio del cual es referente, es un espacio de contención. Sigue con el sueño inicial de que sus dirigidos lleguen a Primera, pero antes que el jugador está la persona.

“Mirá, acá el chico llega a los 11 años y tiene la libertad de ir a dónde quiera. En general van a Ferro en forma libre y voluntaria. Pero muchos quedan solos o no se sienten cómodos en otro lugar. Por ello, este año iniciamos ‘la maquinita’ en futsal. Para que los chicos puedan quedarse y jugar en las categorías promocionales”, describe.

La base es siempre la misma: que el chico se sienta cómodo y protagonista. Y sobre todo contenido “al chico le damos la importancia necesaria, más allá de lo futbolístico está la integridad del niño, uno que es padre ahora lo ve mejor, donde el chico se siente cómodo, se queda. El barrio ha crecido también, y con ello la cantidad de chicos que se dan cita los lunes y miércoles de 19:30 a 20:30. Y los martes de 18:30 a 20:30”, expresó.

La satisfacción más grande para Gustavo, es que la “maquinita” nunca detuvo su marcha; y que así cómo hay ciclos que llegan a su fin, hay otros que comienzan. “Que venga un papá y te traiga un nene y le diga ‘te acordás cuando me dirigías en el Ñaco’. Y me trae a su hijo desde zona sur, es un orgullo enorme. En lo personal y para todos los que hacemos la maquinita”, sentenció.

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