Según la acusación de la fiscalía, Yohana Teran -embarazada de alrededor de 25 semanas- se encontraba durmiendo junto a su hija de 2 años, en la cama inferior de una cucheta. En la habitación también se encontraba su otro hijo de 5 años.
En este marco, los investigadores señalan que Napal aprovechó esa situación de indefensión, ingresó a la vivienda e intentó matar a Yohana Teran. La apuñaló por la espalada, entre el tórax y el abdomen del lado izquierdo. Para concretar el ataque, utilizó un cuchillo de 33 centímetros de largo, indica la Fiscalía.
La víctima logró despertarse y comenzó a gritar: “mamá, mamá sácame el chuchillo, sácame el cuchillo”. La madre de Yohana llegó de forma inmediata y le quitó el puñal que tenía clavado en la espalda. Para los investigadores, Napal se escapó por la misma ventana que abrió para ingresar a la casa de su exnovia.
Como consecuencia del brutal ataque, la víctima fue llevada de urgencia al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Allí, los médicos le realizaron intervenciones quirúrgicas para practicarle una cesárea -el feto estaba sin vida- extirparle el útero y el bazo.
A raíz de estas operaciones, la mujer perdió la capacidad de engendrar. Quedó hospitalizada en terapia intensiva, en grave estado y con riesgo de vida.
En otro tramo de la pieza de investigación, las fiscales aseguran que Martin Napal conocía el estado de embarazo de Yohana Teran. Ella se lo había comunicado. También se supo que la pareja se había distanciado y se veían esporádicamente.
Con respecto a las características de la relación, se indicó que el acusado tenía una personalidad celotípica. También se señaló que Napal sospechaba que la niña que esperaba la víctima, no era su hija biológica.
En este marco, los acusadores mencionaron que en los años 2016 y 2017, otras dos mujeres presentaron denuncias contra el acusado. En esos casos, las victimas manifestaron que Napal no aceptaba la finalización de esas relaciones afectivas y desobedeció órdenes judiciales de prohibición de contacto.
Asimismo, la fiscal Andrea Vázquez confirmó que un informe del Equipo Técnico Multidisciplinario (ETM) diagnosticó al procesado como una persona de conducta transgresora.
A todo esto, la parte acusadora agregó que al ingresar a la vivienda de Teran, el imputado sustrajo 500 pesos de una billetera, una radio y un pen drive. Todos los elementos eran propiedad de la madre de la víctima. Los policías encontraron la radio y el pen drive afuera de la casa, tirados en la vereda. En tanto, el dinero nunca fue hallado.
