La necesidad los empuja a trabajar por $400 la hora

En Comodoro son decenas de trabajadoras que cuidan a adultos mayores y limpian hogares. La necesidad lleva a que acepten propuestas de una hora de trabajo por 400 pesos o menos. El empleador se niega a pagarle los pasajes de colectivo y deben cumplir diferentes funciones. Un problema que crece y no tiene control de nadie.

Comenzó silenciosamente después de la pandemia. Fue creciendo con los meses y hoy es una realidad que preocupa, pero de la que nadie se ocupa: la explotación laboral de las personas que cuidan a adultos mayores.

Los anuncios de “busco persona para cuidar abuelos y/o para desarrollar tareas de limpieza en casas particulares” se multiplican en las redes sociales y en los grupos de WhatsApp donde la gente busca trabajo.

La crisis económica hace que las personas busquen lo que sea para poder costear el día a día. Es allí donde se genera un problema. “La necesidad por comprar comida nos lleva a que aceptemos lo que sea. Lo importante es comprar un paquete de fideos o de arroz”, explicó Camila, quien pidió a El Patagónico mantener su nombre en reserva ya que es una de las personas que se dedica a estas tareas.

En diálogo con este diario, la joven de 26 años detalló que hace más de 7 años que se dedica a cuidar adultos mayores y a limpiar casas para darle de comer a sus hijos. Ian tiene 8 años y Luisa tiene 5. Su pareja es maestro mayor de obra y muchas veces no alcanza para llegar a fin de mes sumado a los gastos para los estudios de sus hijos.

Ella realizó cursos para tener un CV más completo. Le gusta su trabajo más allá de las complicaciones que eso implica. “No es algo que me disguste. Muchos lo hacen porque no les queda otra. Yo le fui agarrando la mano con el tiempo”, subrayó.

El panorama cambió con los últimos dos años. La pospandemia implicó varios cambios para ella. “Yo cuidaba un abuelo en el San Cayetano. Mi empleador me pagaba todo y me tenía en blanco. El tema es que el abuelo falleció y se me terminó el contrato. No solo me quedé sin trabajo, sino que sentí que perdí a un amigo porque compartí mucho con el hombre”, afirmó.

Su empleador le pagó la indemnización y se tomó un tiempo para volver a trabajar. La crisis económica la obligó a buscar trabajo debido al incremento de los servicios y la comida. “Con lo que ganaba mi pareja no nos alcanzaba porque todo aumenta y el trabajo decae”, consideró.

Camila decidió golpear puertas y encargarles a sus conocidos si sabían de “algún laburito”. Estuvo un año fuera del sistema laboral y cuando volvió el panorama era totalmente otro. “Las primeras entrevistas fueron muy malas: me ofrecían dos pesos y querían que cuide al abuelo, limpiara la casa y les haga la comida a mis empleadores. Todo eso durante 8 horas y me querían pagar 150 mil pesos. Una locura”, criticó.

Las entrevistas pasaban y eran cada vez más espantosas. El aprovechamiento por la necesidad de la gente era cada vez más grande. En varias ocasiones, Camila sentía que el abuso podría ser aun mayor. “Muchas veces iba a entrevistas y me encontraba con que el empleador me preguntaba cosas muy íntimas o que decía guarangadas con el abuelo que tenía que cuidar. Es una situación muy desgastante”, afirmó.

Camila logró encontrar trabajo después de 6 meses de búsqueda. Cuida a un adulto mayor en el Cordón Forestal. Es en negro con la promesa de estar en blanco. Su empleador le paga los pasajes y un remis si el clima no es el mejor. Además, tiene aumentos cada dos meses. Como ella dice “fue bendecida”. “He tenido suerte, pero la acompañé con mis referencias y mi CV. No todos la pasan bien”, aseguró.

POR 400 PESOS LA HORA

Según lo que marca la AFIP, los trabajadores que se dedican al cuidado de adultos mayores, niños, personal de limpieza, cocina o planchado de forma particular, deben cobrar 3 mil la hora y se deben incluir los pasajes. Esa cifra nunca se cumple.

Las propuestas son cada vez más bajas. Un “buen empleador” puede ofrecer el pago mensual de 200 mil pesos sin pasajes de colectivo para trabajar 8 horas de lunes a viernes. El promedio da un pago de casi 400 pesos la hora. Una verdadera explotación laboral.

Otra de las ofertas es el trabajo de planchado donde se puede llegar a encontrar propuestas por mil pesos la hora. “Te explotan. No te alcanza ni un kilo de carne si trabajás todo el día. Ellos saben que uno tiene necesidad y tiene que aceptar lo que sea”, cuestionó Mariela en diálogo con El Patagónico.

A diferencia de Camila, ella es sostén de hogar y si no trabaja sus hijos no comen. “Yo tengo que laburar de lo que sea. Muchas veces tengo ganas de largar todo a la mierda porque es cansador y tenés que bancarte lo que sea”, lamentó.

“Ellos (por los empleadores) saben que, si nosotros no agarramos, vendrá otra persona y tomará el trabajo porque hay necesidad. Vos ves en la calle que no alcanza para nada”, agregó.

Mariela trabaja “por dos mangos” porque no le queda otra. Golpeó puertas, pero todas están cerradas. La búsqueda de trabajo es difícil porque no tiene tiempo para entregar el CV. “Hay veces que me dicen que en tal lugar están buscando gente, pero si voy puedo perder los dos mangos que estoy ganando. Te convertís en un esclavo sin darte cuenta”, destacó.

Gesticula y busca la manera de contar todo lo que pasó en los últimos meses. No hay forma de canalizar toda la impotencia que siente. La risa es una de sus mejores herramientas. “A mí me queda un resto de horas para hacer planchados en casa y un día fui a ver a un abuelo que andaba buscando una chica para que le planche. El hombre quería que le planche por 500 pesos. Le dije que no porque era muy poca plata y no me alcanzaba para pagar la luz. Se enojó y me salió a correr con el bastón. Me gritaba vaga de mierda. Son cosas que te pasan en este rubro”, relató con simpatía.

Araceli también cuida adultos mayores. Compara años anteriores y lo único que observa es que la situación empeora. “Antes el empleador no te negaba nada. Te decía que sí porque lo único que quiere es que su familiar esté bien. Ahora tenés que pelearle hasta el tiempo libre. Sé de casos de chicas que contaban las veces que iba al baño porque tenían una cámara para controlarla. La gente está demente y cada vez más tacaña”, aseveró.

Las multitareas es una cuestión que aumentó con el paso de los años. Cada vez se tienen que hacer más cosas por menos plata. “Antes vos solo te dedicabas a cuidar a los abuelos y si te ofrecían limpiar la casa era más plata o incluso un sueldo aparte. Uno cree que cuidar a un abuelo es estar mirando tele o estar con el teléfono y no ven que tenés que dar su medicación, bañarlo, estar atentos a ellos, no dejarlos solos ni un minuto y un montón de cosas que no se ven. Imagínate hacer eso y limpiar una casa. A los días explotás”, afirmó.

“La gente cree que pagándote dos pesos te hace un favor y no es así. Pagar un geriátrico es mucho más caro que pagarle a una persona que los cuide en su casa. Si no les gusta la tarifa que paguen un geriátrico y vamos a ver cómo les va. Lo peor es que esto no va a cambiar en el corto plazo”, lamentó.