La nena atropellada en Palazzo sufre “un total abandono” en Buenos Aires

Dana, la menor atropellada el 18 de diciembre en Próspero Palazzo, fue derivada el martes a las 10 desde el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia al Hospital Militar Central de Buenos Aires con el objetivo de recibir rehabilitación neurológica. Según su padre, no recibió la atención de manera inmediata. Buscan que la obra social de Fuerza Aérea le brinde otro lugar de rehabilitación.

 Luis Luna, el padre de Dana -la chica de 13 años atropellada el 18 de diciembre en el camino al aeropuerto en Próspero Palazzo-, trata de que la obra social de la Fuerza Aérea Argentina DIBPFA (Dirección de Bienestar de Personal de la Fuerza Aérea) le otorgue una rehabilitación neurológica más adecuada a su hija que ahora se halla en Buenos Aires. La menor fue trasladada el martes a las 10 al Hospital Militar Central de Buenos Aires desde el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.

El hombre lamenta la situación por la que debió pasar su hija ya que el buen trato y acompañamiento que venía recibiendo hacía un mes en el Regional ya no lo tiene en Buenos Aires. El objetivo era que Dana fuese trasladada para recibir una rehabilitación neurológica especial, pero según Luna la niña estuvo una hora esperando en el pasillo para su internación y recién luego de dos días fue revisada por una neuróloga.

“La sensación es que la trajeron y la tiraron en la cama, y que el tiempo pase; la consideran muerta y mi hija no está muerta”, sostuvo Luna a Diario Patagónico. El padre esperó desde el martes hasta el jueves una respuesta para su hija en el Hospital Militar. En esos dos días la niña sólo recibió la asistencia de su madre.

Cuando ayer habló con este diario por teléfono desde Buenos Aires, Luna trataba de reunirse con el director de su obra social para pedirle un traslado a otro centro de rehabilitación en el que a Dana le brindaran “todos los cuidados necesarios para su recuperación”.

En cuanto a las campañas de pedido de dinero en Comodoro Rivadavia para ayudarla a la menor, el hombre dijo que “no le pido plata a nadie” y que confía en la cobertura de su obra social. Resaltó que no quiere que “nadie se aproveche” de la situación de su hija.

Asimismo, destacó la “gran predisposición y solidaridad de la comunidad” que ya le hizo llegar su colaboración a través de la directora de la Escuela 23.

Lo cierto es que Dana tenía que viajar el lunes, pero las inclemencias del tiempo retrasaron el vuelo sanitario 24 horas. Tuvo tres horas y media de vuelo y media hora de traslado en ambulancia por las calles de Buenos Aires. Después debió esperar una hora en el pasillo.

“Nadie la esperaba. Fue un total abandono”, expresó el padre al cuestionar la falta de comunicación entre los especialistas

EL ACCIDENTE

El día del accidente -jueves 18 de diciembre-, la chica había tenido su último día de clases del ciclo lectivo en la Escuela 23 de Próspero Palazzo y se dirigió a tomar un helado junto a otras compañeras. Luego, pasaron por la casa de una de ellas y finalmente se sentaron sobre el muro jersey que divide ambas manos de la denominada avenida Italo Dell ‘Oro.

Eran cerca de las 16 cuando Eric Yamil Jacamo, a bordo de un Fiat Palio, pasó por el lugar sin advertir la presencia de las tres chicas. Los testimonios señalan que Dana se asustó y que intentó cruzar la calzada. No pudo hacerlo porque fue embestida por el automovilista. Su cabeza dio contra el parabrisas y quedó tendida sobre el asfalto.

El Ministerio Público Fiscal inició una investigación por el delito de lesiones graves contra el conductor del Palio, aunque se espera la evolución de la víctima para formalizar la causa.

Al día siguiente el camino que nace en la ruta Nacional 3 y termina en la rotonda de acceso al aeropuerto Mosconi fue cerrado por disposición de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia ya que había sido habilitado sin que finalizaran los trabajos de señalización.

No obstante, los vecinos que residen a la vera del camino denunciaron públicamente que en la actualidad observan a muchos automovilistas circular a “alta velocidad” por el lugar. 

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