La ordenanza que los concejales aprobaron el lunes, en sesión extraordinaria y por la cual se despejan las dudas sobre el uso y venta de pirotecnia en Comodoro Rivadavia, fue enviada ayer al Poder Ejecutivo, donde ahora el intendente Carlos Linares tendrá que resolver si la implementa de manera inmediata; si deja pasar diez días hábiles para que la misma se promulgue automáticamente; o directamente la veta.
Hay que recordar que el último 12 de octubre –cinco meses después de que se sancionara la ordenanza en cuestión-, Linares se reunió en el Concejo Deliberante con un grupo de padres de chicos con autismo y que entonces anunció que “vamos a comenzar a reglamentar esta ordenanza en función de las necesidades de los chicos. Vamos a hablar con los negocios y a explicar esta normativa que va a ser consensuada entre todos y seguramente el año que viene ya tendremos seriamente que hablar con todas las partes porque vamos a promover la tolerancia cero de pirotecnia”.
Asimismo, el mandatario agradeció “a los padres que se acercaron a hablarnos y a expresar lo que viven diariamente y las necesidades que tienen en este camino porque ellos quieren ser parte de la solución y nosotros desde el estado municipal tenemos la obligación de acompañarlos y darles respuestas claras a esta parte de la sociedad”.
Linares rescataba entonces “la importancia de contar con una organización de padres que trabaje codo a codo con el municipio y el Concejo Deliberante. Ahora lo importante es que ya se promulgó la ordenanza de pirotecnia cero en Comodoro Rivadavia y tenemos que avanzar en reglamentarla. Pero el principal objetivo que nos mueve es garantizar el bienestar de nuestros chicos que tienen autismo y estos ruidos realmente los afectan”.
CONFLICTO DE PODERES
En función del conflicto de poderes que se originó con el Poder Ejecutivo, por una interpretación y reglamentación “caprichosa”, según calificaron los ediles que utilizaron un lenguaje más suave, el Concejo Deliberante decidió avanzar el lunes con una prohibición casi total del uso de pirotecnia en esta ciudad.
En el texto aprobado por unanimidad, los concejales solo permitieron que puedan utilizarse ese tipo de elementos en los actos que se organicen, oficialmente, para el aniversario de la ciudad y aquellos que tengan que ver con llamados de auxilio o rescate.
La aprobación de la ordenanza, que ratificó la promulgada el 22 de mayo, fue celebrada por los padres de niños con trastorno de autismo quienes, como el resto de la comunidad, entendían hasta la semana pasada que la normativa vigente ya prohibía la venta y el uso de pirotecnia, algo que fue puesto en duda por el Ejecutivo, a través de una prueba de ruido de fuegos artificiales efectuada la semana pasada por el subsecretario de Fiscalización, Daniel Campillay, con la intención de aprobar la venta de casi 200 artefactos que llamó “de bajo poder de estruendo”.
El lunes, antes de la sesión especial, el comerciante Maximiliano Bidolsky se acercó al Concejo Deliberante. La intención del referente del rubro, conocido como el “Mago Tole”, era reunirse con los ediles para plantear su situación, bajo el argumento de un supuesto perjuicio que con la sanción de la nueva ordenanza iba a sufrir, “y sin sentido alguno”.
El comerciante, que solo fue recibido por la concejal Norma Contreras, de Chubut Somos Todos, volvió a presentarse ayer en el cuerpo deliberativo, donde dejó una nueva nota dirigida a los ediles y una advertencia de que “avanzará en demandas judiciales, si es que esta ordenanza se consolida”, indicó a El Patagónico.
Para Bidolsky, tal como también fundamentó el cuestionado subsecretario Campillay, la ordenanza aprobada el 5 de mayo y promulgada el 22 de ese mes, le permitía vender pirotecnia de bajo nivel de ruido y sostiene que por eso realizó una nueva inversión para vender la misma para estas fiestas de fin de año.
La postura, que fue rebatida por los concejales en la sesión del lunes, podría generar una demanda judicial si es que el intendente Carlos Linares promulga la ordenanza antes del habitual período de comercialización y uso de estos elementos. Al menos esto es lo que ayer reiteró y pretendió dejar en claro Bidolsky.
