La Pampa, un destino todo el año
La provincia lanzó sus propuestas para este invierno. Sus actividades se enmarcan en sanos ambientes naturales, donde se puede disfrutar de su variada flora y fauna. Paisajes deslumbrantes permiten el desarrollo del turismo que escapa a las propuestas convencionales de invierno.
Vacaciones de invierno no es sinónimo de nieve o esquí, hay muchas otras actividades en contacto con la naturaleza que se pueden disfrutar a mitad de año y no muy lejos de la provincia del Chubut. Un claro ejemplo es La Pampa, provincia que forma parte de Patagonia.

TURISMO RURAL
Pasar el día o alojarse en estancias pampeanas es una experiencia inolvidable y enriquecedora, una excelente práctica para acercarse a nuestras tradiciones. De carácter criollo o con influencia europea, es la hospitalidad lo que caracteriza a todas ellas.

Distribuidos en distintos puntos de la provincia, los establecimientos rurales invitan al turista a pasar días diferentes en la inmensidad de la llanura con amaneceres espléndidos y puestas de sol únicas e inolvidables.

Cabe destacar que la provincia de La Pampa, pionera en la oferta de Turismo Rural, cuenta con los paisajes más gratos y los establecimientos mejor acondicionados, permitiendo a sus visitantes desconectarse completamente de la cotidianeidad.

Las Estancias invitan a compartir el entorno natural y cultural a través de actividades que contienen un alto componente vivencial. Entre ellas, se puede encontrar una amplia diversidad como la caza deportiva, paseos a caballo con o sin guías, trekking o agradables caminatas, paseos en carruajes, excursiones en 4x4, avistaje de fauna y observación de flora autóctona, días de pic-nic, fogones, safaris fotográficos y todo aquello pertinente al entorno rural.

Asimismo, el visitante puede participar de las prácticas típicas del campo como el arreo de ganado, ordeñe de vacas, esquila, señalada y yerra de vacunos, siembra, cosecha, asistir a una doma o jineteada, o disfrutar de un apasionante partido de polo y una guitarreada junto a bailes folklóricos. Los museos rurales constituyen otra opción interesante donde se rescata la historia familiar y productiva de las poblaciones locales.

Para aprovechar al máximo la experiencia, es ineludible un recorrido por Parque Luro, una verdadera muestra de lo que es el turismo rural, y producto distintivo de la provincia.
La Pampa cuenta con 10 estancias habilitadas que ofrecen una experiencia turística auténtica porque el visitante comparte allí las actividades genuinas del hombre de campo como la cosecha, la yerra o la carneada. Como actividades específicas están: las cabalgatas de la Estancia San Carlos (Luan Toro), un paseo educativo en Santa Lucía (Toay) y el turismo cultural de La Holando (Victorica), con el Museo Atelier de Antonio Ortiz Echagüe.

LIHUE CALEL Y EL RIO COLORADO
Hacia el sur, camino al límite con Río Negro, el paso obligado es el Parque Nacional Lihué Calel, que ofrece una excelente opción para el eco-turismo. La superficie del parque es de aproximadamente 32.000 hectáreas y presenta un ambiente de características particulares ya que, la protección de las sierras, llamadas "Sierras de la Vida", y la presencia de varios arroyos, lo diferencian de la aridez del entorno.

El parque presenta una riqueza florística importante, donde el 70% de la vegetación de La Pampa se encuentra presente en el mismo. Es el ámbito ideal para hacer trekking en el ascenso al cerro de la Sociedad Científica, visitar las pinturas rupestres y el Centro de Interpretación.

Ya en el límite con Río Negro, el río cuenta con tres puntos de interés turístico: La Adela, Casa de Piedra y 25 de Mayo. Si bien el atractivo de los dos primeros está ligado a las actividades acuáticas de verano, la Colonia 25 de Mayo ofrece la posibilidad del enoturismo a partir de la visita a la Bodega del Desierto, que produce vinos de exportación.

COLONIA MENONITA
Uno de los atractivos culturales que ofrece la provincia es la Colonia Menonita, ubicada a 40 kilómetros de Guatraché. Se trata de una comunidad detenida en el tiempo que sigue los postulados del líder religioso reformista Menno Simons, quien perteneció al ala más radical del protestantismo. Los menonitas se establecieron en La Pampa a mediados de los '80, dedicándose principalmente a la actividad ganadera, la carpintería y la metalurgia.

Los menonitas viven como a principios del siglo XX y rechazan cualquier indicio de modernidad. No utilizan luz eléctrica y se transportan en antiguos carruajes sin ruedas de goma impulsados por caballos. Algunas familias ofrecen al turista un servicio de gastronomía típica que puede ser almuerzo o merienda. Se recomienda visitar la colonia con un guía turístico. Los domingos están reservados para el descanso y las visitas dentro de la comunidad. Para su visita se recomienda contactar previamente con guías locales de Guatraché.