La pericia psiquiátrica indica que Nieves sabe distinguir entre el bien y el mal

Se llevó a cabo ayer la segunda jornada de juicio oral y público contra Rodrigo Nieves, quien está acusado como autor del homicidio del mecánico Jorge Olivera, ocurrido hace 10 meses. Se exhibió la prueba científica, confirmándose que el acusado comprende la criminalidad de sus actos y sabe distinguir entre el bien y el mal. En total declararon 10 testigos.

El tribunal que integran los jueces Miguel Caviglia, Mariel Suárez y Martín Cosmaro inició la ronda de declaraciones con la especialista en genética del Laboratorio Regional de Investigación Forense, licenciada Susana Bequer Urbano, testigo que fue ofrecida por la fiscal general, Camila Banfi.

La testigo se refirió a un estudio realizado en base a tres muestras que le fueran remitidas, dos hisopos y una muestra de referencia (indubitada) del Cuerpo Médico Forense.

La profesional concluyó, tras su análisis, que el material genético de los dos hisopos presentaba un perfil genético masculino coincidente con la muestra (indubitada) remitida por el Cuerpo Médico Forense, extraída al cuerpo a la víctima.

El segundo testimonio fue el de la médica forense, Eliana Bévolo, quien realizó la autopsia al cuerpo de la víctima. La profesional recordó que de la historia clínica que remitió el Hospital Regional, surge que Olivera ingresó el 3 de enero a Terapia Intensiva por herida de arma de fuego en cráneo. Lo atendió un neurólogo y se le practicó una cirugía por un orificio de entrada en la región frontal derecha, para realizar una craneotomía descompresiva.

El 6 de enero Olivera falleció y se practicó la autopsia. En su cuerpo se constató una herida suturada en la región frontal derecha del cráneo por la cirugía antes referida. “Al introducir un estilete la herida que presentaba era de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás”, describió la forense y agregó que se encontró un abundante edema y un hematoma en la zona del parietal frontal derecho.

IMPUTADO “LUCIDO”

En el mismo orden, informó que luego de la apertura del cráneo se divisó un abundante edema y hemorragia. Se extrajo el cerebro y al seccionarlo encontró un resto de proyectil que fue remitido a la Fiscalía para su posterior análisis. También se extrajo una muestra de sangre para el análisis de ADN.

La forense concluyó que la muerte de la víctima se produjo por herida de arma de fuego en cráneo, sin orificio de salida.

Con respecto al examen psiquiátrico obligatorio que se le realizara al imputado Rodrigo Nieves, quien está asistido por la abogada Elizabeth Yapura, la forense mencionó que “se presentó a la entrevista lúcido y orientado en tiempo y espacio. No presentó alteraciones mentales y dijo no tener antecedentes tóxicos, no consumir ni alcohol, ni drogas, ni cigarrillos; por lo tanto enjuicia correctamente su estado; sabe distinguir entre el bien y el mal, y tiene capacidad para delinquir”.

El otro testimonio fue el de un integrante de la Brigada de investigaciones que llevó a cabo el secuestro del Peugeot 206 negro por orden de un juez penal, el cual se encontraba estacionado frente al domicilio de un miembro de la familia Nieves.

El 3 de enero de este año, aproximadamente a las 20, en ocasión en que Jorge Feliciano Olivera se encontraba en el taller mecánico ubicado en calle San Martín y Las Rosas de esta ciudad, junto a su hermano, otra persona y un cliente, arribó al lugar Rodrigo Pedro César Nieves a bordo de un Peugeot 206, frenó afuera del taller, extrajo un arma de fuego por la ventana del conductor y con claras intenciones de dar muerte a Olivera realizó al menos tres disparos hacia el interior del predio.

Como consecuencia del ataque armado efectuado por Nieves, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Olivera, provocando su fallecimiento el 6 de enero a las 3:30, siendo la causa de muerte un “traumatismo contuso penetrante en cráneo producido por herida de arma de fuego”.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico