La pobreza subió al 33% durante el primer año de Mauricio Macri
Según el estudio de la UCA, la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos. Para estar por encima de ese nivel una familia debe percibir más de $2.200 al mes.
"La tasa de pobreza ascendió de 29 por ciento a fines de 2015 a 32,9 en el tercer trimestre de 2016, lo cual significaría un aumento de 1,5 millones de nuevos pobres (cerca de 13 millones de personas por debajo de la línea de pobreza). Estos niveles serían los más altos de los registrados desde 2010 a la fecha", precisa el informe conocido este mediodía que analizó la situación hasta septiembre del año pasado.
En tanto, ubica la indigencia en el 6,9 por ciento y aclara que estos porcentajes son "significativamente superiores" entre la población en hogares perceptores de programas de transferencias por fuera del sistema contributivo".
La brecha promedio de hogares pobres aumentó de 32,4% en 2015 a 34,9% en 2016; mientras que la de hogares indigentes lo hizo de 23,7% a 34,7%. Es decir, que esta última se profundizó aún más.
Para la UCA, la pobreza creció aceleradamente en los primeros meses de 2016. Y sostiene que los nuevos pobres son "atribuidos al shock inflacionario y recesivo del primer semestre, más que al segundo".
"Si bien este shock habría sido mucho más fuerte durante el primer semestre del año, la situación no se habría revertido durante la segunda parte del año. El proceso habría generado un mayor deterioro laboral y en los ingresos de los sectores medios bajos informales, así como una profundización de la indigencia en los sectores más vulnerables", sostiene.
"El impacto de la devaluación, la medidas anti-inflacionarias, el contexto internacional adverso y el rezago de la inversión pública y privada habrían generado un escenario crítico, aún más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo de amplios sectores sociales", alertó el director de ODA Agustín Salvia.
El informe tiene como objetivo dar continuidad al estudio de la pobreza por ingresos a través de indicadores que permiten evaluar los cambios en el nivel de bienestar económico según distintas características socio-económicas y socio-demográficas de la población.
"En un contexto en donde las estadísticas oficiales se encuentran en proceso de reconstrucción, los informes que ofrece el Observatorio de la Deuda Social Argentina permiten complementar y dotar de comparabilidad al estudio de los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad", señalaron desde la UCA.
Al comparar indicadores desde el 2010 hasta el tercer trimestre de 2016, el informe señala que las tasas de pobreza e indigencia "retomaron los niveles de 2009" pero "muy lejos de crisis sociales atravesadas históricamente por el país" como la del 1988-1990 o 2001-2002.
En tanto, aclara que los niveles actuales de pobreza "se asemejan a escenarios como los de 1983, 1987, 1994 o 2009", y señala que "la actual coyuntura parece remitir a procesos recesivos generadas por efectos de crisis financieras como la del 'Tequila' o dinámicas inflacionarias post-devaluación como en los '80 o en 2014".
MENOS NIVEL DE ACTIVIDAD
En tanto, el Barómetro destaca que "si bien en el segundo semestre se registró una baja notoria en el ritmo inflacionario y, al final del mismo, habría tenido lugar una efectiva recuperación del empleo, hacia el tercer trimestre del año no se evidenciaban cambios significativos en el nivel de actividad ni en la demanda laboral".
Remarca además que esta situación "fue amortiguada, tanto en el segundo como en el tercer trimestre, por actualizaciones establecidas por ley en los montos jubilatorios, pensiones y programas sociales, entre otras medidas compensatorias".
Asimismo, el Observatorio destaca como un "cambio muy positivo" que el Indec haya comenzado con el gobierno de Mauricio Macri una "recuperación y difusión de información estadística confiable y vuelve a aclarar que con estos informes "no se busca debatir con el organismo oficial" sino que el objetivo es "complementar y profundizar en el estudio de la pobreza y la desigualdad".
A modo de conclusión, la UCA indica que durante el período del Bicentenario "los indicadores laborales muestran la persistencia de la pobreza y desigualdades estructurales" y que "todavía estamos lejos de garantizar los derechos mínimos de inclusión social para una parte importante de la sociedad".
"La evolución de distintos indicadores de las condiciones materiales no ha sido equitativa al interior de la estructura social. Los más perjudicados en lo que respecta a las capacidades de subsistencia fueron los hogares de estratos muy bajos y de espacios segregados", concluye.
En tanto, ubica la indigencia en el 6,9 por ciento y aclara que estos porcentajes son "significativamente superiores" entre la población en hogares perceptores de programas de transferencias por fuera del sistema contributivo".
La brecha promedio de hogares pobres aumentó de 32,4% en 2015 a 34,9% en 2016; mientras que la de hogares indigentes lo hizo de 23,7% a 34,7%. Es decir, que esta última se profundizó aún más.
Para la UCA, la pobreza creció aceleradamente en los primeros meses de 2016. Y sostiene que los nuevos pobres son "atribuidos al shock inflacionario y recesivo del primer semestre, más que al segundo".
"Si bien este shock habría sido mucho más fuerte durante el primer semestre del año, la situación no se habría revertido durante la segunda parte del año. El proceso habría generado un mayor deterioro laboral y en los ingresos de los sectores medios bajos informales, así como una profundización de la indigencia en los sectores más vulnerables", sostiene.
"El impacto de la devaluación, la medidas anti-inflacionarias, el contexto internacional adverso y el rezago de la inversión pública y privada habrían generado un escenario crítico, aún más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo de amplios sectores sociales", alertó el director de ODA Agustín Salvia.
El informe tiene como objetivo dar continuidad al estudio de la pobreza por ingresos a través de indicadores que permiten evaluar los cambios en el nivel de bienestar económico según distintas características socio-económicas y socio-demográficas de la población.
"En un contexto en donde las estadísticas oficiales se encuentran en proceso de reconstrucción, los informes que ofrece el Observatorio de la Deuda Social Argentina permiten complementar y dotar de comparabilidad al estudio de los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad", señalaron desde la UCA.
Al comparar indicadores desde el 2010 hasta el tercer trimestre de 2016, el informe señala que las tasas de pobreza e indigencia "retomaron los niveles de 2009" pero "muy lejos de crisis sociales atravesadas históricamente por el país" como la del 1988-1990 o 2001-2002.
En tanto, aclara que los niveles actuales de pobreza "se asemejan a escenarios como los de 1983, 1987, 1994 o 2009", y señala que "la actual coyuntura parece remitir a procesos recesivos generadas por efectos de crisis financieras como la del 'Tequila' o dinámicas inflacionarias post-devaluación como en los '80 o en 2014".
MENOS NIVEL DE ACTIVIDAD
En tanto, el Barómetro destaca que "si bien en el segundo semestre se registró una baja notoria en el ritmo inflacionario y, al final del mismo, habría tenido lugar una efectiva recuperación del empleo, hacia el tercer trimestre del año no se evidenciaban cambios significativos en el nivel de actividad ni en la demanda laboral".
Remarca además que esta situación "fue amortiguada, tanto en el segundo como en el tercer trimestre, por actualizaciones establecidas por ley en los montos jubilatorios, pensiones y programas sociales, entre otras medidas compensatorias".
Asimismo, el Observatorio destaca como un "cambio muy positivo" que el Indec haya comenzado con el gobierno de Mauricio Macri una "recuperación y difusión de información estadística confiable y vuelve a aclarar que con estos informes "no se busca debatir con el organismo oficial" sino que el objetivo es "complementar y profundizar en el estudio de la pobreza y la desigualdad".
A modo de conclusión, la UCA indica que durante el período del Bicentenario "los indicadores laborales muestran la persistencia de la pobreza y desigualdades estructurales" y que "todavía estamos lejos de garantizar los derechos mínimos de inclusión social para una parte importante de la sociedad".
"La evolución de distintos indicadores de las condiciones materiales no ha sido equitativa al interior de la estructura social. Los más perjudicados en lo que respecta a las capacidades de subsistencia fueron los hogares de estratos muy bajos y de espacios segregados", concluye.
