La reforma laboral francesa fue aprobada pese a la multitudinarias manifestaciones

El presidente Emmanuel Macron, hizo hincapié en que la iniciativa que aprobó ayer por decreto se completará con la del aprendizaje y de la formación profesional, con la del seguro de desempleo y con disposiciones de los presupuestos de 2018 que se darán a conocer el día 27 para "recompensar más el trabajo y el mérito". Hoy continuarán las protestas en Francia.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rubricó ayer su reforma para flexibilizar el mercado laboral, que entrará en vigencia inmediatamente, mientras en las calles se mantienen las protestas.

Un día después de la segunda jornada de reclamo y con numerosas manifestaciones previstas para las próximas semanas, el presidente de Francia rubricó en un acto formal, en su despacho en el Palacio del Elíseo, los cinco decretos que según subrayó “concretan un compromiso de campaña importante y una reforma en profundidad del mercado de trabajo, indispensable para (la) economía y (la) sociedad” francesa.

“Esta es una de las mayores reformas de las últimas décadas. Era indispensable para nuestra economía y nuestra sociedad y favorecerá de forma especial a los jóvenes y a los trabajadores menos calificados”, remarcó el mandatario ante la prensa.

La reforma entrará en vigencia a partir de "su publicación” en el Boletín Oficial, algo que según el vocero del gobierno, Christophe Castaner, ocurrirá “en las próximas horas”.

Asimismo, el Presidente anticipó que habrá otros decretos de aplicación complementarios que estarán listos antes de fin de año.

La tramitación parlamentaria, imprescindible para que la reforma sea convalidada y se convierta en ley, está prevista a partir del 20 de noviembre.

El jefe de Estado hizo hincapié en que esta reforma se completará con la del aprendizaje y de la formación profesional, con la del seguro de desempleo -ambas programadas en los próximos meses- y con disposiciones de los presupuestos de 2018 que se darán a conocer el día 27 para “recompensar más el trabajo y el mérito”.

“Es una transformación inédita de nuestro sistema social, dará más oportunidades”, en particular a los jóvenes, y permitirá a las empresas “adaptarse de forma rápida” a las condiciones de su actividad, aseguró Macron, citado por la agencia de noticias EFE.

Según el gobierno, el objetivo de la reforma es atraer inversores, luchar contra el desempleo masivo y modificar las reglas laborales que “protegen muy bien” a quienes tienen un contrato estable “a costa de la exclusión completa de los demás”, jóvenes y poco calificados.

Para eso, el eje principal es dar prioridad a la negociación dentro de la empresa, en detrimento de las normas legislativas y de los convenios laborales.

Sobre todo en las pymes, donde se simplificarán los procedimientos para que los patrones discutan directamente -saltándose a los delegados sindicales- con los empleados sus condiciones de trabajo.

En concreto, se podrá someter al voto del personal (se necesita entonces una mayoría de dos tercios) ciertos aspectos de la remuneración, la movilidad o el tiempo de trabajo.

UNA POLEMICA REFORMA

Entre los puntos más polémicos de la reforma está igualmente la fijación de un techo y un suelo a las indemnizaciones por despido improcedente, cuando hasta ahora los jueces tenían libertad para establecer la cantidad límite, informó el vespertino Le Monde.

Los decretos facilitan los despidos por motivos económicos, sobre todo porque una multinacional podrá atenerse a esta figura teniendo en cuenta solo los resultados económicos obtenidos en Francia, aunque a escala global tenga beneficios.

Lo mismo se podrán hacer según los departamentos de la compañía, es decir que se podrán imponer despidos económicos dentro de una rama deficitaria, a pesar de que el grupo en su conjunto no esté en números rojos.

La nueva reforma también amplía la posibilidad de crear contratos por obra y servicio a más sectores profesionales (hasta ahora se aplicaban solo a la construcción y la informática).

CONTINUA LA PROTESTA

La movilización contra la reforma, liderada por la Confederación General del Trabajo (CGT), sigue en pie y en toda Francia ayer salieron a la calle cientos de miles de personas.

El secretario general de la CGT, Philippe Martinez, denunció en una entrevista a la radio Europe 1 la actitud del presidente galo quien, a su juicio, divide a los ciudadanos, y señaló que esta ley es peor que la reforma laboral del anterior presidente, el socialista Francois Hollande (2012-2017), de quien Macron fue su ministro de Economía.

Sin embargo, para Macron ésta reforma puede significar la primera verdadera victoria legislativa de su presidencia, la primera de una serie de reformas claves en su plan para “relanzar” a Francia.

Hoy, el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, tomará el relevo de la protesta con otra manifestación convocada en París mediante su movimiento, la Francia Insumisa, con la que espera asentar la idea de que es el jefe de la oposición.

A partir del lunes, el protagonismo lo cobrarán varias centrales de camioneros, que tienen intención de bloquear depósitos de combustible.

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