La solidaridad afloró en medio del desastre

Mientras la lluvia seguía cayendo con furia en Comodoro Rivadavia en los primeros días de abril, la solidaridad de las personas comenzó aflorar como señal de esperanza entre tanta desazón. Esas noches en que se reportaban miles de evacuados, muchos héroes anónimos que disponían de camionetas o lanchas utilizaron sus vehículos para rescatar gente.

Una vez que iniciaron los trabajos de remediación también existieron personas que llegaron a los barrios más afectados a colaborar en forma desinteresada con un pico y una pala, u otros que acercaron un plato de comida a quienes lo perdieron todo.

Al mismo tiempo, una vez que tomó repercusión nacional lo que sucedía en esta ciudad, se iniciaron en todo el país decenas de campañas solidarias, tanto de personas independientes, instituciones, iglesias de distintos credos y gobiernos. También de estudiantes comodorenses que se encuentran en ciudades como Buenos Aires o La Plata.

Para su mejor distribución, todo lo donado se concentró en el Predio Ferial, donde funcionó el Centro de Operaciones que formó la Municipalidad junto a las fuerzas de Seguridad. Un lugar que no estuvo al margen de polémicas en torno a la distribución de las donaciones y su disposición final.

Ya en un principio, producto de falencias que se detectaron en la entrega de las donaciones, el municipio y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) elaboraron diversos mapas que registran datos sobre daños de infraestructura, donaciones y sitios de evacuados, entre otros.

La iniciativa contó con la participación del equipo de la Dirección de Investigación Territorial del municipio y del Departamento de Geografía de la Universidad que hace dos años trabaja con el proyecto “Geografía y Acción” (www.geografiayaccion.org), además de miembros de las facultades de Ingeniería, Económicas y Ciencias Políticas.

Su objetivo fue transparentar adónde iba cada donación y a qué sitio se podía acudir en caso de necesitarlo. De esa forma, se intentó cerrar un círculo que comenzó con la recepción de las donaciones en el sector oeste del Predio Ferial, y contó con la colaboración voluntarios, empleados municipales y también de la operadora Pan American Energy (PAE).

Lo cierto es que luego de meses de entrega, en junio la Municipalidad decidió trasladar las donaciones a dos depósitos municipales, uno en la zona norte y otro en la zona sur, y el sobrante, principalmente ropa y calzado, destinarlo al interior de la provincia.

No obstante, una parte quedó en el predio y en agosto se suscitó un inconveniente luego de que integrantes del Sindicato de Petroleros Privados, en el marco de un evento que organizó en el lugar, tiró las donaciones en el patio trasero, rompiendo las bolsas que las contenían.

Finalmente las donaciones sobrantes fueron trasladadas a un depósito del barrio Industrial para ser reacomodadas con ayuda de asociaciones vecinales y organizaciones sociales. Sin embargo, más allá de ese incidente, nada pudo opacar la solidaridad de la gente, en el momento de mayor necesidad de la ciudad.