La tecnología que venga no hará cambiar nuestro estilo informativo
En principio quisiera transmitir un afectuoso saludo a nuestros lectores y respeto a todas las personas que en distintas etapas de los 48 años que hoy cumple El Patagónico se desempeñaron en la redacción general de noticias, fotografía, administración, publicidad, impresión, maestranza y dirección.
Prefiero no hacer mención a nombres para aliviar nostálgicos recuerdos sobre miles de vivencias personales, pero también debo resaltar el ímpetu de quienes son protagonistas del cambio generacional de esta familia que representa a un medio de prensa que aquilató su prestigio a través de tiempo, además de ampliar y potenciar su horizonte informativo valiéndose de su personal y del avance de la tecnología.
Así, por ejemplo, al hacer una mirada retrospectiva uno piensa en la época de las notas mecanografiadas y en las fotografías en blanco y negro surgidas del revelado de películas en pequeños cuartos oscuros para luego ser impresas en papel previo grabarse en bajo relieve con una máquina Kilchograph. O en las imágenes que llegaban como radiofotos, en las teletipos que permitían recibir despachos de agencias de noticias y en las linotipos que imprimían letras en plomo.
Las diferencias son siderales a la hora de compararlas con el abanico de nuevas herramientas tecnológicas, como internet, las cámaras fotográficas digitales, la extensión de la cobertura informativa a través de una página web y diferentes redes sociales o servicios de mensajería instantánea mediante telefonía celular.
Ciertamente, es difícil graficar todo el avance que ha tenido este medio de comunicación porque ya no todo es gráfica y en este nuevo plano informativo no estamos solos, lo cual hace que siempre mantengamos la premisa de competir en un primer nivel.
Incluso uno nunca sabe qué es lo que vendrá de un momento a otro, pero puede presumir que no está lejos el día en que accederemos al uso corriente y práctico de drones propios para determinadas coberturas periodísticas.
Lo que venga sin lugar a dudas incrementará el dinamismo informativo y nos impondrá nuevos desafíos, pero de ninguna manera hará cambiar un estilo periodístico con visión patagónica que genere opinión, la que no necesariamente pretendemos que nos sea favorable y menos de grupos hegemónicos que a lo largo de la historia reciente de la Argentina intentaron o intentan acallar situaciones que no les resultaron convenientes.
A modo de ejemplo, durante el conflicto bélico por Malvinas en 1982 la dictadura militar impuso una clausura informativa de varios días a dos medios del país: la agencia Noticias Argentinas y El Patagónico porque los informes que propalaban distaban de los comunicados oficiales que ganaban la guerra.
Hoy subsisten otros intereses de multinacionales que, mediante sofisticados artilugios difíciles de desentrañar, procuran alcanzar una elevada renta a través de la explotación de nuestros recursos naturales a costa de mínimas inversiones y exigua responsabilidad social, algo que este medio tampoco deja pasar de lado porque las futuras generaciones pedirán una rendición de cuentas que ciertamente no pasarán por lo económico, sino por lo moral.
(#) En El Patagónico desde 1978. Actual responsable de la Agencia Caleta Olivia
