La tentación de mirar siempre el árbol y la paja
La reunión que el miércoles mantuvieron en Comodoro Rivadavia el vicegobernador Gustavo Mac Karthy, el intendente Néstor Di Pierro, el vice Carlos Linares y el ex ministro de Agricultura de Nación, Norberto Yauhar, puede merecer cuestionamientos y reparos pero, de ninguna manera, puede desestimarse o tomarse a la ligera. Es cierto que el cónclave fue meramente internista y especulativo, y que se armó con la vista puesta en 2015, pero la mesa tuvo protagonistas de peso que con claridad expresaron el primer gesto concreto para con el gobierno de Martín Buzzi luego de las elecciones del 27 de octubre pasado.
Tras la inesperada (por lo abultada) derrota electoral en manos del “pachista” Mario Das Neves, la aspiración de Norberto Yauhar de postularse a la Gobernación, previo paso por la banca de diputado nacional, se convirtió en uno de esos sueños que se terminan con el primer golpe que la realidad da cuando, como sucede todas las mañanas, suena el despertador. La elección también dejó mal parado al vicegobernador Gustavo Mac Karthy, el otro dirigente importante de Trelew, donde el FpV perdió por escándalo, y al propio Néstor Di Pierro, que puso su nombre (como cuarto candidato) y a la segunda candidata (Viviana Navarro), y lo único que pudo hacer es perder por poco en su (nuestra) ciudad.
Tal como se escribió en alguna de estas columnas, con este resultado y con la mayoría de los dirigentes distritales del Frente derrotados (también cayó por escándalo Rafael Williams en Esquel), el gobernador Martín Buzzi entendió que era su momento para presentarse como el único referente en pie de la línea en la provincia del Chubut. Con la salida de Yauhar del gabinete nacional, Buzzi terminó de remover el último escollo que, entendía, le quedaba para que la comunicación directa con la Casa Rosada no necesite de intermediarios, ya sean estos reales o ficticios.
Para graficar esta decisión, Buzzi además removió de su gabinete a Carlos Eliceche, otro gran derrotado, aunque a este, y pese a los escándalos en torno a Alpesca, lo premió al enviarlo al Banco Chubut. También hizo pública la distancia política y personal que tenía con su compañero de fórmula y vice, Gustavo Mac Karthy.
Los meses pasaron y en la semana, este sector del Frente para la Victoria decidió reiniciar el camino de regreso al protagonismo político, ya sea para recuperar terreno y cogobernar hasta el 2015, o en el mejor de los casos diagramar toda la estrategia del justicialismo para lograr que el año próximo el candidato a la Gobernación, que no será otro que Mario Das Neves, tenga detrás suyo a la mayoría de la dirigencia, esa que hasta octubre pasado lo ninguneó.
Ante esta reunión, desde el Gobierno provincial se intentó minimizar el encuentro y fue el ministro de Gobierno, Javier Touriñan, quien optó por la ironía para referirse al mismo. Del otro lado, el diputado nacional Mario Das Neves fue más tajante y, si bien nadie puede descartar el rearmado de cara al 2015, por el momento descartó de plano volver a sentarse a discutir política con quienes, entiende, todavía deben dar algunas explicaciones por su marginación del PJ y por la suerte de peregrinación por partidos minoritarios hasta que logró hacer pie en la boleta del PACh.
Lo curioso del caso es que, digan lo que digan y sean cuales sean sus intenciones, los protagonistas de la mesa que se armó en Comodoro tienen razón en una cosa y desde allí se apuntaló el discurso y explicaciones del encuentro: la mesa del Partido Justicialista no tiene actividad política alguna. Su titular, Rafael Williams, ya renunció antes y después de las elecciones. Esta falta de convencimiento, clave para hacer política, hace que él y el partido siga estancado, sin rumbo y sin voz.
En base a este panorama, Buzzi debe decidir a qué apuesta y qué camino sigue. Por lo pronto, es evidente que debe mejorar su comunicación con el bloque de diputados, donde como se dijo no tiene “soldados” propios, y entender que los conflictos no se resuelven con títulos ni con decisiones personales que no son comunicadas o compartidas con quienes luego tienen que ser parte del asunto.
En el medio de este trabajo fino hacia el 2015, las cosas en el llano y en la vida diaria no están bien. Los docentes recién cerraron el acuerdo, luego de que volviera a quedar en evidencia una falta de tacto y sentido negociador del Gobierno. Los trabajadores de salud se siguen manifestando, todos los mediodías frente al hospital y el paro provincial está a la vuelta de la esquina, y no vamos a recordar lo que pasa con seguridad y violencia en la ciudad para no aburrir.
Por todo eso sería bueno que todos los que están en funciones y en cargos tomen nota alguna vez de lo que le pasa a la gente en el día a día. Sólo a partir de ese reflejo, que en realidad debería ser una obligación y algo natural, puede empezarse a trabajar en pos de la política con mayúsculas, en lugar de la política chiquitita, que sólo sirve para que a algunos les vaya muy bien y a la mayoría bastante mal.
En las próximas jornadas y meses, porque no hay apuro alguno y los tiempos políticos dan, se verá cómo se va tejiendo la trama y la telaraña de cara al 2015, que será un indicador claro del 2014 que nos espera, tanto a nosotros como ciudadanos, como al gobernador Martín Buzzi en su gestión en Rawson y en su sueño para la reelección, que por ahora sigue en pie, porque para que suene el despertador todavía faltan algunas horas.
Será cuestión, en definitiva y en tiempos de Francisco, de que algunos dejen de ver siempre y solo el árbol en lugar del bosque y la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Tras la inesperada (por lo abultada) derrota electoral en manos del “pachista” Mario Das Neves, la aspiración de Norberto Yauhar de postularse a la Gobernación, previo paso por la banca de diputado nacional, se convirtió en uno de esos sueños que se terminan con el primer golpe que la realidad da cuando, como sucede todas las mañanas, suena el despertador. La elección también dejó mal parado al vicegobernador Gustavo Mac Karthy, el otro dirigente importante de Trelew, donde el FpV perdió por escándalo, y al propio Néstor Di Pierro, que puso su nombre (como cuarto candidato) y a la segunda candidata (Viviana Navarro), y lo único que pudo hacer es perder por poco en su (nuestra) ciudad.
Tal como se escribió en alguna de estas columnas, con este resultado y con la mayoría de los dirigentes distritales del Frente derrotados (también cayó por escándalo Rafael Williams en Esquel), el gobernador Martín Buzzi entendió que era su momento para presentarse como el único referente en pie de la línea en la provincia del Chubut. Con la salida de Yauhar del gabinete nacional, Buzzi terminó de remover el último escollo que, entendía, le quedaba para que la comunicación directa con la Casa Rosada no necesite de intermediarios, ya sean estos reales o ficticios.
Para graficar esta decisión, Buzzi además removió de su gabinete a Carlos Eliceche, otro gran derrotado, aunque a este, y pese a los escándalos en torno a Alpesca, lo premió al enviarlo al Banco Chubut. También hizo pública la distancia política y personal que tenía con su compañero de fórmula y vice, Gustavo Mac Karthy.
Los meses pasaron y en la semana, este sector del Frente para la Victoria decidió reiniciar el camino de regreso al protagonismo político, ya sea para recuperar terreno y cogobernar hasta el 2015, o en el mejor de los casos diagramar toda la estrategia del justicialismo para lograr que el año próximo el candidato a la Gobernación, que no será otro que Mario Das Neves, tenga detrás suyo a la mayoría de la dirigencia, esa que hasta octubre pasado lo ninguneó.
Ante esta reunión, desde el Gobierno provincial se intentó minimizar el encuentro y fue el ministro de Gobierno, Javier Touriñan, quien optó por la ironía para referirse al mismo. Del otro lado, el diputado nacional Mario Das Neves fue más tajante y, si bien nadie puede descartar el rearmado de cara al 2015, por el momento descartó de plano volver a sentarse a discutir política con quienes, entiende, todavía deben dar algunas explicaciones por su marginación del PJ y por la suerte de peregrinación por partidos minoritarios hasta que logró hacer pie en la boleta del PACh.
Lo curioso del caso es que, digan lo que digan y sean cuales sean sus intenciones, los protagonistas de la mesa que se armó en Comodoro tienen razón en una cosa y desde allí se apuntaló el discurso y explicaciones del encuentro: la mesa del Partido Justicialista no tiene actividad política alguna. Su titular, Rafael Williams, ya renunció antes y después de las elecciones. Esta falta de convencimiento, clave para hacer política, hace que él y el partido siga estancado, sin rumbo y sin voz.
En base a este panorama, Buzzi debe decidir a qué apuesta y qué camino sigue. Por lo pronto, es evidente que debe mejorar su comunicación con el bloque de diputados, donde como se dijo no tiene “soldados” propios, y entender que los conflictos no se resuelven con títulos ni con decisiones personales que no son comunicadas o compartidas con quienes luego tienen que ser parte del asunto.
En el medio de este trabajo fino hacia el 2015, las cosas en el llano y en la vida diaria no están bien. Los docentes recién cerraron el acuerdo, luego de que volviera a quedar en evidencia una falta de tacto y sentido negociador del Gobierno. Los trabajadores de salud se siguen manifestando, todos los mediodías frente al hospital y el paro provincial está a la vuelta de la esquina, y no vamos a recordar lo que pasa con seguridad y violencia en la ciudad para no aburrir.
Por todo eso sería bueno que todos los que están en funciones y en cargos tomen nota alguna vez de lo que le pasa a la gente en el día a día. Sólo a partir de ese reflejo, que en realidad debería ser una obligación y algo natural, puede empezarse a trabajar en pos de la política con mayúsculas, en lugar de la política chiquitita, que sólo sirve para que a algunos les vaya muy bien y a la mayoría bastante mal.
En las próximas jornadas y meses, porque no hay apuro alguno y los tiempos políticos dan, se verá cómo se va tejiendo la trama y la telaraña de cara al 2015, que será un indicador claro del 2014 que nos espera, tanto a nosotros como ciudadanos, como al gobernador Martín Buzzi en su gestión en Rawson y en su sueño para la reelección, que por ahora sigue en pie, porque para que suene el despertador todavía faltan algunas horas.
Será cuestión, en definitiva y en tiempos de Francisco, de que algunos dejen de ver siempre y solo el árbol en lugar del bosque y la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
