Lamonega negó haber disparado contra Marisa Santos y sus hijos

Claudio Lamonega, ex pareja de la mujer asesinada junto a sus dos hijos adolescentes el 23 de noviembre, declaró ayer por consejo de su abogado defensor. Aceptó haber estado en varios lugares donde lo ubicaron los testigos y cámaras de vigilancia. Sin embargo, negó ser el asesino. Hoy se realizará una pericia en su camioneta mientras se esperan los resultados científicos de ADN, telefonía celular y computadoras.

 Sarmiento (Enviado Especial)

Durante una hora, Claudio Lamonega declaró ayer a la mañana en la causa por el crimen de Marisa Santos (48) y sus hijos, Lucas (16) y Ana Victoria Ramis (17). El hombre, pareja de la mujer en el momento del hecho, se encuentra imputado como principal sospechoso y cumple en principio con prisión preventiva hasta el 1 de abril, día en que vence la medida de coerción dictada por el juez Alejandro Rosales.

La audiencia solicitada por el abogado defensor Guillermo Iglesias se realizó ayer en la Oficina Judicial de Sarmiento. Allí estuvo presente un equipo de Diario Patagónico para conocer los detalles de uno de los crímenes más espeluznantes en la historia de Chubut.

Alrededor de las 11, Lamonega fue trasladado desde la comisaría local a la Oficina Judicial. Llegó escoltado por dos agentes y esposado. A esa hora, la sala de audiencias estaba repleta, principalmente por amigos y familiares de las víctimas que explicitaron su pedido de justicia a través de remeras y volantes. Todo en un clima de absoluto respeto. En el lugar también estuvieron presentes la madre del imputado, una hermana y uno de sus hijos.

Por su parte, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la jefa de fiscales, Andrea Vázquez, asistida por la funcionaria Marisol Sandoval.

ACEPTO LO QUE MUESTRAN LAS CAMARAS

Con remera verde, bombacha, alpargatas y barba de varios días, Lamonega se sentó en el banquillo. En principio, el juez Rosales le leyó sus derechos y luego hizo lugar a la Fiscalía para que presentara las pruebas en su contra (ver recuadro).

La lectura, que se extendió por casi media hora, incluyó declaraciones de testigos, imágenes de cámaras de seguridad y elementos secuestrados como el teléfono celular de la víctima y el silenciador que habría sido utilizado para cometer el horrendo triple crimen en la madrugada del domingo 23 de noviembre (el hecho fue descubierto un día después).

Pasadas las 11:30, Lamonega inició su declaración frente al juez. Afirmó que lo haría “en forma cronológica y objetiva”; confirmó que llegó a la ciudad en 1989 para trabajar en una empresa multinacional donde cumplió funciones hasta 2000. Durante ese periodo formó pareja y tuvo 3 hijos, pero en 2002 se separó.

Un año después, según sus dichos, habría iniciado la relación con Santos y en 2004 comenzó a trabajar en una empresa de servicios petroleros, donde al momento de su detención aún cumplía funciones. El vínculo con la mujer los habría llevado a convivir un tiempo, hasta 2012 cuando decidieron que era mejor continuar viviendo en casas separadas.

Quienes conocían de cerca a la pareja aseguran que el motivo habría sido la mala relación del hombre con los hijos de Santos, algo que el imputado omitió mencionar durante la audiencia.

En su declaración Lamonega aceptó que en la mañana del domingo 23 de noviembre, día en que se produjo el homicidio según las autopsias realizadas a los cuerpos, fue a comprar el diario, tal como indicaba la Fiscalía, y que la noche anterior había cenado con la mujer y sus hijos, e incluso dormido en el lugar. “Comimos juntos, pernocté; ella preparó tallarines y yo el tuco”, aseguró.

También confirmó que la compra del matutino la hizo a bordo de la Renault Kangoo que luego habría estacionado nuevamente en la casa de las víctimas, y se habría ido caminando hasta su domicilio donde buscó su camioneta, una Chevrolet S10.

Ese día habría realizado tareas vinculadas a la apicultura, actividad que desarrolla hace más de 16 años, y también reparado una máquina de cortar césped, propiedad de Marisa.

El imputado aceptó que estuvo en el canal de riego secundario número 5 (“por mis tareas”), evitando controles vehiculares. Es que según su declaración por una corrida solidaria y una jineteada que se celebró en la ciudad, había estrictos controles de la Agencia de Seguridad Vial y su camioneta carecía de seguro.

Además fundamentó su preocupación, señalada por testigos, en el supuesto viaje de Santos a Comodoro Rivadavia y la posibilidad de cenar juntos un asado en esa noche de domingo.

LA ESTRATEGIA DE LA DEFENSA

Por consejo del defensor, Lamonega no contestó preguntas de la Fiscalía, pero sí de la Defensa. En este orden fue consultado por su relación con Marisa Santos y sus hijos, la cual calificó como “normal”; su actividad como apicultor; los planes en común como pareja; la ropa que llevaba el día del crimen, en lo que su defensor hizo especial hincapié, y sobre supuestos mensajes intimidatorios que recibió la víctima durante 2014.

Sobre este punto Lamonega sostuvo que Santos suponía que eran emitidos por alguien de su entorno. Además manifestó que para el Día de la Madre hubo un problema con el esposo de su hermana Daniela. Se trataría de alguien apodado “el cubano”, a quien según los dichos del imputado, Marisa no le tendría confianza e incluso no quería que se acercara a sus hijos.

El hombre aseguró que no disparó a las víctimas y que siempre se mostró dispuesto a colaborar con la investigación.

Cabe recordar que el plazo de investigación es de seis meses, por lo que recién en julio el Ministerio Publico Fiscal presentaría la acusación para llegar al juicio oral y público. Por otro lado, el martes se realizaron allanamientos en la vivienda del imputado y de su madre. En el primero de los casos se secuestró un tapón que podría ser de la pistola con la que se cometió el crimen.

En este contexto, hoy se haría una revisión de la Chevrolet S10 del imputado. Mientras tanto se esperan los resultados de los ADN, teléfonos celulares y computadoras secuestradas. 

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