Las dificultades del desarraigo
Hace un año Gabriela Bascuñan observó que su hijo Gabriel tenía una pelotita en el cuello y decidió llevarlo al pediatra. El profesional le dijo que era un ganglio inflamado. Sin embargo, "esa pelotita" se fue agrandando con el tiempo y al realizarle nuevos estudios el médico les dijo que se fueran tranquilos de vacaciones.

Después de unos días, la familia volvió a esta ciudad y el médico derivó a Gabriel a un dermatólogo de adultos, ya que en Comodoro Rivadavia no hay especialistas para niños. El diagnóstico no cambió y el caso fue derivado a un cirujano infantil, que solicitó diferentes estudios para poder comprender mejor la situación.
Los nuevos exámenes determinaron que Gabriel padecía un tumor de parótida por lo que el niño de cinco años debía ser trasladado a Buenos Aires.
La familia pensaba que su estadía en Capital Federal se iba a extender por una par de semanas. Sin embargo, desde el 1 de mayo de 2016 Gabriel junto a sus padres, se encuentra en esa ciudad realizando un tratamiento.
Así pasaron las fiestas de fin de año en un hotel que le otorgó la obra social ya que hasta que no tengan el visto bueno de los médicos no podrán regresar a Comodoro Rivadavia, confirmó la madre.
"En realidad, Gabriel se encuentra en una etapa de mantenimiento y si existieran oncólogos infantiles en Comodoro podría atenderse allá tranquilamente, pero como no hay tenemos que quedarnos acá", explicó Gabriela desde Buenos Aires. Sostuvo que si los próximos exámenes de su hijo salen bien podrán regresar a esta ciudad en cinco meses.
"A nosotros nos cambió la vida porque tuvimos que conocer una ciudad que no teníamos en nuestros planes. Por suerte tuvimos mucha ayuda y la empresa donde trabaja mi marido nos dijo que no nos preocupáramos por la plata y le pagaron como si estuviera trabajando normalmente".
"También nos ayudaron con la obra social porque no nos querían dar un hotel o los pasajes. Son muchos los impedimentos que te ponen, son muchos palos en la rueda que si no fuera por ellos (la empresa Clear Petróleo) no pudiéramos haberlos pasados", agregó la madre del niño.
En tanto, Gabriel trata de continuar con su vida normalmente. El Gobierno de Chubut le posibilitó que una docente de nivel inicial lo visite dos veces a la semana para que pueda ir avanzando en su escolaridad.
"Esperemos que todo salga bien. Tenemos fe que vamos a estar en Comodoro dentro de cinco meses y que podamos volver a tener una vida normal como lo veníamos haciendo hace dos años", anheló Gabriela.