Con técnicas actualizadas, los delincuentes logran grabar la voz de las víctimas para suplantarlas en trámites y extorsiones. Especialistas advierten sobre las frases que conviene evitar y brindan consejos clave para no caer en el engaño.
A pesar del avance de la tecnología y la aparición de nuevos delitos digitales, las estafas telefónicas siguen siendo un método clásico, efectivo y vigente. Su modalidad se actualiza con nuevas herramientas, pero el objetivo se mantiene: obtener información o dinero a través del engaño.
Hoy existen dispositivos capaces de grabar la voz durante una llamada para luego manipularla o reutilizarla. Esta técnica les permite a los estafadores simular conversaciones o dar supuestas autorizaciones en nombre de la víctima, como parte de intentos de fraude o extorsión.
Según especialistas en ciberseguridad, hay tres palabras que nunca deberían pronunciarse al contestar una llamada de un número desconocido o bloqueado: “sí”, “hola” y “aló”. Estas frases, aparentemente inofensivas, pueden ser grabadas, editadas y utilizadas en trámites, compras online, autorizaciones bancarias o incluso para activar sistemas de respuesta automática.
Los delincuentes suelen hacerse pasar por empleados de bancos, servicios de mensajería o entidades gubernamentales, buscando generar confianza. A menudo utilizan frases armadas con datos básicos para parecer verosímiles y obtener información sensible, como claves, números de cuenta o datos personales.
Los grupos más vulnerables a este tipo de estafas son las personas mayores que viven solas y los menores, a quienes pueden manipular mediante el miedo o la urgencia.
¿COMO RESPONDER DE MANERA SEGURA?
Algunas respuestas útiles que dificultan la manipulación de la voz son: “¿Quién llama?”, “¿De parte de quién?” o “¿En qué puedo ayudarle?”. Ante la duda, lo recomendable es cortar la comunicación y no brindar ningún dato, por más convincente que suene el interlocutor.
Además, los expertos aconsejan:
- No dar información personal o financiera por teléfono.
- Desconfiar de llamados que presentan urgencias o amenazas encubiertas.
- No instalar aplicaciones ni compartir códigos recibidos por SMS, correo electrónico o WhatsApp.
- Verificar con fuentes confiables cualquier información que se reciba.
La prevención y la desconfianza son las principales herramientas para evitar caer en estas trampas. En un contexto donde la tecnología permite nuevas formas de engaño, el conocimiento y la cautela siguen siendo esenciales.
