Las peleas que desmoronaron la hegemonía radical en Chubut
Desde la recuperación de la democracia en 1983, la Unión Cívica Radical había mantenido hasta principios de la actual década una hegemonía en la gobernación de Chubut, sólo interrumpida en el período 1987-1991 por el justicialismo, cuando ganó las elecciones Néstor Perl, quien renunció a fines de octubre de 1990 y fue sucedido en los últimos catorce meses de su mandato por su compañero de fórmula Fernando Cosentino.
Sin embargo, luego de las gobernaciones radicales de Carlos Maestro (1991-1995 y 1995-1999) y José Luis Lizurume (1999-2003), esa hegemonía se diluyó. En las últimas dos elecciones triunfó el justicialismo, de la mano de Mario Das Neves (2003-2007 y reelecto para el período 2007-2011).
Y más allá de la influencia que puede atribuírsele al descrédito en el que cayó el radicalismo a nivel nacional con la prematura salida de Fernando De la Rúa de la Presidencia en 2001, cuando se le preguntó a Jorge Aubía por qué considera que la UCR perdió en Chubut su histórico protagonismo, respondió que se lo atribuye a las peleas internas. “Lo mismo que le está sucediendo ahora al justicialismo. Comenzamos a pelear entre nosotros y luego nos derrotaron otros”, se lamenta.
- Pero los justicialistas dicen que cuando se pelean, en realidad se están reproduciendo.
Pero a veces no es tan así. No hay que olvidarse cómo ganamos nosotros, cuando los justicialistas se pelearon y se fueron Perl y Cosentino. No se olvide que competíamos contra tres o cuatro fórmulas justicialistas, cuando existía la ley de lemas, y nosotros íbamos solos. La gente nos votó a nosotros, producto de que ellos estaban todos peleados. Ahí surgimos nosotros.
- ¿Lo que le pasa al radicalismo es producto de una mala gestión de Lizurume en su etapa como gobernador de Chubut u obedece a aquellos que siempre quieren tener protagonismo?
Fueron peleas de unos y otros para ser candidatos a gobernador y como me arrastraron a mí, nos arrastraron a todos a una discusión que pasado el tiempo no tenía razón de ser. En ese momento el apasionamiento del poder llevó a esa situación. Y la gente eso no nos lo perdona, a los justicialistas tal vez sí, pero a los radicales no. Como no perdona lo de De La Rúa, y sí perdonan lo de Menem, porque siguen gobernando. La sociedad castiga mucho más al radicalismo, porque nuestro electorado es muy distinto al que puede tener el justicialismo, es clase media y son más duros con los radicales, y esto sucede en todo el país.
- Pero en el caso de Chubut, ¿cómo observa hoy la pelea Maestro, Lizurume y Cimadevilla?
Fue lamentable, fue penoso lo que ocurrió, la voracidad por el poder, de ambos y sobre todo de Lizurume por volver a ostentar el poder, nos llevó a una situación lamentable.
- ¿Usted que integró la fórmula con Maestro, puede confirmar que existió un pacto para que Lizurume sólo ocupara su lugar por cuatro años y que luego Maestro regresara a la gobernación?
No, no había un pacto, pero se sobreentendía. Yo nunca estuve en una reunión donde se hablara de eso. Recuerdo que cuando era diputado nacional, y me encontraba cómodo en ese rol, me vinieron a buscar todos, para que sea candidato a intendente. Primero dije que no, porque creía que no podíamos ganarle al candidato justicialista que acá fue un bastión. Junto con Altuna fuimos los únicos radicales que gobernamos la ciudad. Me parecía imposible, no importaba a quién lleváramos a candidato a gobernador. Las circunstancias se dieron así, nunca se habló de un pacto, pero era tácito que Maestro le dejaba el lugar a Lizurume por cuatro años. Era una cuestión que se veía.
Sin embargo, luego de las gobernaciones radicales de Carlos Maestro (1991-1995 y 1995-1999) y José Luis Lizurume (1999-2003), esa hegemonía se diluyó. En las últimas dos elecciones triunfó el justicialismo, de la mano de Mario Das Neves (2003-2007 y reelecto para el período 2007-2011).
Y más allá de la influencia que puede atribuírsele al descrédito en el que cayó el radicalismo a nivel nacional con la prematura salida de Fernando De la Rúa de la Presidencia en 2001, cuando se le preguntó a Jorge Aubía por qué considera que la UCR perdió en Chubut su histórico protagonismo, respondió que se lo atribuye a las peleas internas. “Lo mismo que le está sucediendo ahora al justicialismo. Comenzamos a pelear entre nosotros y luego nos derrotaron otros”, se lamenta.
- Pero los justicialistas dicen que cuando se pelean, en realidad se están reproduciendo.
Pero a veces no es tan así. No hay que olvidarse cómo ganamos nosotros, cuando los justicialistas se pelearon y se fueron Perl y Cosentino. No se olvide que competíamos contra tres o cuatro fórmulas justicialistas, cuando existía la ley de lemas, y nosotros íbamos solos. La gente nos votó a nosotros, producto de que ellos estaban todos peleados. Ahí surgimos nosotros.
- ¿Lo que le pasa al radicalismo es producto de una mala gestión de Lizurume en su etapa como gobernador de Chubut u obedece a aquellos que siempre quieren tener protagonismo?
Fueron peleas de unos y otros para ser candidatos a gobernador y como me arrastraron a mí, nos arrastraron a todos a una discusión que pasado el tiempo no tenía razón de ser. En ese momento el apasionamiento del poder llevó a esa situación. Y la gente eso no nos lo perdona, a los justicialistas tal vez sí, pero a los radicales no. Como no perdona lo de De La Rúa, y sí perdonan lo de Menem, porque siguen gobernando. La sociedad castiga mucho más al radicalismo, porque nuestro electorado es muy distinto al que puede tener el justicialismo, es clase media y son más duros con los radicales, y esto sucede en todo el país.
- Pero en el caso de Chubut, ¿cómo observa hoy la pelea Maestro, Lizurume y Cimadevilla?
Fue lamentable, fue penoso lo que ocurrió, la voracidad por el poder, de ambos y sobre todo de Lizurume por volver a ostentar el poder, nos llevó a una situación lamentable.
- ¿Usted que integró la fórmula con Maestro, puede confirmar que existió un pacto para que Lizurume sólo ocupara su lugar por cuatro años y que luego Maestro regresara a la gobernación?
No, no había un pacto, pero se sobreentendía. Yo nunca estuve en una reunión donde se hablara de eso. Recuerdo que cuando era diputado nacional, y me encontraba cómodo en ese rol, me vinieron a buscar todos, para que sea candidato a intendente. Primero dije que no, porque creía que no podíamos ganarle al candidato justicialista que acá fue un bastión. Junto con Altuna fuimos los únicos radicales que gobernamos la ciudad. Me parecía imposible, no importaba a quién lleváramos a candidato a gobernador. Las circunstancias se dieron así, nunca se habló de un pacto, pero era tácito que Maestro le dejaba el lugar a Lizurume por cuatro años. Era una cuestión que se veía.
